Hay cosas que queman dentro del alma. Sólo intento evitar el incendio.

Millenium 01

En los días de recién casada, encontré el dvd de la película “La Chica del Dragón Tatuado“, sin mucho entusiasmo y con ánimos sólo de matar el tiempo me dediqué a verlo.

Menuda sorpresa hallé al no lograr despegarme de la pantalla durante los 150 minutos que dura. Sencillo: ¡Me encantó!

Inmediatamente me di a la investigación y descubrí que el guión fue basado en el libro “Los hombres que no amaban a las mujeres” del sueco Stieg Larsson. El manuscrito cuenta con 729 páginas, las cuales te mantienen, quieras o no, amarrado a la historia.

Este es sólo el primer tomo de la serie Millenium. “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” y “La reina en el palacio de las corrientes de aire” son los ejemplares que completan la trilogía. (Los cuales, cabe destacar, ya están en mi librero a espera de que me decida.)

La pasión que sentí durante las dos semanas en las que leí este libro me recordaron los años en los que siendo más joven que hoy la lectura era mi droga. En el 2007 me atreví a leer “Cien años de soledad” en solo 3 días.

Bienvenida sea esta nueva adicción.

Ya les contaré sobre los libros restantes.

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16 comentarios

  1. Me encantó esta trilogía. Y las películas también. Te gustarán…
    Besos
    Ana

    6 marzo, 2013 en 5:12 am

    • Debo confesarles que de mi lado del mundo, ni los libros, ni las películas causaron tanto furor. Lo cual me hace sentir especial, hasta cierto punto.
      Agnyez!

      7 marzo, 2013 en 6:54 am

  2. ¡Hola, Agniezkas!:
    El tema del que trata tu entrada me da de lleno. Por eso, en vez de un simple “liked” o un comentario pequeño, me atrevo a dejarte uno bastante excesivo. Disculpa la osadía y la extensión. Voy a “hacerte sentir loq ue pienso…”
    En primer lugar, me alegra que disfrutes con la recuperación de la pasión lectora. A mí también me reconforta, estimula e incentiva la creatividad y llena como pocas aficiones. Además de entretenerme y hacerme compañía, me posibilita un acercamiento a otras muchas realidades íntimas y colectivas, sirviéndome de continúo aprendizaje sobre numerosos aspectos (desde el propio uso del lenguaje y la ortografía de los diferentes estilos, autores y géneros, hasta del mundo en general). Me ayuda a entender y valorar el mundo presente, el pasado y hasta a adelantar el futuro. Constituye una forma de viajar muy económica (¿qué hay más barato que la recreación de escenarios, lugares y aventuras con la imaginación?), me alivia de dolores y pesares,… Leer me resulta terapéutico, instructivo y, sencillamente, genial. Casi tanto (o más) que escribir, ¿verdad?.

    Respecto al éxito de esta trilogía, la verdad es que fue tremendo. Fueses donde fueses había personas cargando con uno de los “tochos”, devorándolo (generalmente, mujeres) a pesar de lo voluminosos y pesados que eran: en el bus, en la playa, en los parques, en las filas,… ¡Devoción a Larsson por doquier!. Deben estarle muy agradecidos porque propulsó el boom de la literatura nórdica en el mundo. Un arranque que aún perdura y del que se aprovechan otros/as escritores/as.
    Empujada por la temática (más centrada de lo habitual en la mujer a juzgar por los títulos y sinopsis), por el aval de la persistencia en el top ventas y por ese entusiasmo colectivo (la recomendación iba de boca en boca, como ocurre ahora con “Las cincuenta sombras de Grey”), me lancé a su lectura hace varios veranos (¡Cómo pasa el tiempo!). Mi compañía para el verano. Y, para mí sorpresa, no acabé de entender el motivo de su éxito. A pesar de ello, me leí los dos primeros volúmenes y ví la película. Y hubo pasajes memorables, lo reconozco.

    Pero, en mi humilde opinión, lo encontré un thriller más, sin muchas pretensiones. Ni mucho peor ni mejor que otras. Una lectura para pasar el rato, para la despreocupación del verano. Un best-seller plagado de tópicos del género, con un investigador estereotipado, con numerosas redundancias y reiteraciones para llenar páginas. No me enganchó por su calidad ni temética (pese a que yo todo lo que “huela” a defensa del rol de la mujer lo siento muy afín).
    Tal vez, lo más sorprendente para mí fue comprobar que “en todas partes, cuecen habas” (como dice el refrán). Este hecho aparentemente simple no lo es desde mi visión limitada como miembro de la ciudadanía de segunda de Europa. Ya sabes, somos los PIG´S del sur, contendeores de todo mal, lacra que tiene que arrastrar y que siempre debemso aparecer acomplejados por no pertenecer a la Europa de la economía saneada, a esos países norteños, motores de la UE. Tan civilizados, emprendedores y disciplinados. Donde, desde la caída del Muro de Berlín, todo es brillante y pulcro. Donde hay todo tipo de servicios sociales, la seguridad ciudadana en la vía pública es casi perfecta, la ecología impera, la higiene de calles y espacios públicos es de una asepsia hospitalaria y el nivel de ruido y de vida es de primera categoría.
    me horrorizó comprobar con la lectura de este libro primero que la vida cotidiana, la vida en los hogares e instituciones de las walquirias nórdicas puede ser tan tortuosa y brutalmente sometida como la del resto de mujeres del mundo. En sus hogares, también existe el horror y la aniquilación de la vida de mujeres e hijos por la presencia invasora y dominante del “cabeza de familia”. ¡Qué no es cosa sólo de bárbaros e incivilizados mediterráneos (o hispanos)!. Sumisión, maltrato, vejaciones, feminicidios y el resto de torturas que el macho enardecido suele perpetrar contra las que considera más débiles y de su completa pertenencia se dan igual (o, tal vez, hasta más frecuentemente) entre los rubios y educados arios y no sólo en una determinada época que creímos olvidada y exclusiva contra las mujeres judías, gitanas o discapacitadas por ser diferentes.
    Leer las atrocidades que narra el libro ayuda a comprobar la pervivencia del mal en el seno de su ordenada vida, a destapar que no son tan perfectos como nos quieren hacer ver. Y, aunque siempre se sospeché, fue todo un descubrimiento. Gracias al éxito de esta triología, de pronto, ya no sólo se habló de la desaparación de las mujeres en Ciudad Juarez o de la ablación en África, ni de la presencia de la trata de mujeres sudamericanas obligadas a prostituirse en el corredor de la costa mediterránea o a pasar droga por las aduanas, por nombrar alguno de los horrores que primero difunden los medios. Resulta que existía una Europa eslava tan alcoholizada y brutal como la que más. Se comenzó a hablar en los medios de comunicación del altísimo número de violaciones, secuestros, abusos e incestos que sufren las mujeres en ese país y en los aledaños. El frío no ahuyenta a pederastas, alcohólicos, drogadictos, … más bien, al revés, parece alentarlos. Los números cantaron por si solos. El descontento emocional y el suicidio de la población se hicieron presentes (por un tiempo, al menos). Y nos mostraron una forma antagónica y alejada de la imagen idealizada de saunas y racionalismo calvinista.

    No me malinterpretes, no me alegro. Ni mucho menos. ¡Ójala fuesen el Paraíso que nos quieren vender!. ¡ÓJala, al menos, en la cercanía al Ártico el mundo de las mujeres fuese pleno, tranquilo y feliz y su vida y cuerpo les perteneciese por entero!. ¡Ójala estuviese erradicado todo el sufrimiento que comporta el abuso de la realidad, al menos, en un rinconcito del planeta!. Sería tan esperanzador…

    Todo esto aprendí y reflexioné con la lecura de las obras del (aparentemente) bonachón de Stieg. Sobre el que, por cierto, también me gustó saber. Su vida en pareja de convivencia libre, equiparada y (de nuevo, aparentemente) feliz me despertaron curiosidad. Su súbita muerte y las polémicas familiares y editoriales posteriores también me paercieron dignas de ser inmortalizadas (si fuese norteamericano ya se habría rodado una película sobre su propia vida, seguro).
    Como ves, me he pasado con la expresión de mi entender y sentir. No pretendo influirte en tu apreciación. No soy ninguna crítica literaria y mi opinión vale poco. ¡Para ti sólo deben ser importante tus propias impresiones y lo que resuene en tu interior con la lecura!. Nada más importa. Sólo ha sido que un torrente de recuerdos se ha despertado con tu entrada.
    Un beso y mil perdones

    6 marzo, 2013 en 8:40 am

    • ¿Cómo responderte? Por ahora sólo soy capaz de decir. Gracias.

      9 marzo, 2013 en 1:11 pm

      • Las gracias son para ti, siempre tuyas. Es un placer leerte y comunicarme contigo “invadiendo” tu espacio. Un beso

        9 marzo, 2013 en 7:43 pm

        • Como negarle el espacio a seres de luz y sabiduría como lo eres tu.
          Agnyez!

          9 marzo, 2013 en 8:04 pm

  3. lagaviotaconamor

    HOLA, HE LEÍDO LOS TRES PERO PARA MÍ COMO EL PRIMERO NINGUNO, EN CUANTO A LA CALIDAD TE TENGO QUE DECIR REGULAR, ESTÁ ENTRETENIDA, TUVO UN GRAN EXITO HACE ALGÚN TIEMPO, LO MISMO QUE LAS CINCUENTA SOMBRAS DE GREY QUE HA TENIDO LA TRILOGÍA TANTO EXITO, A MI PARTICULARMENE NO ME VA, LA VERDAD..
    TE GUSTARÁ SEGURO
    SALUDOS

    6 marzo, 2013 en 11:39 am

    • Las Sombras de Grey la verdad no me llaman la atención, por el detalle de toda la publicidad que ha recibido. Gracias por responder.
      Agnyez!

      7 marzo, 2013 en 6:56 am

  4. Bien por la adiccion un abrazo

    6 marzo, 2013 en 12:55 pm

  5. La lectura es una pasión que nos une a muchos.
    por ahí tengo un nuevo proyecto con los libros que me encantan, se llama libreriando y está acá en wordpress.
    un abrazo.

    6 marzo, 2013 en 8:52 pm

    • Habrá entonces que estar pendiente para darse una vuelta por allá.
      Agnyez!

      7 marzo, 2013 en 6:57 am

  6. Bien reencontrada esta “droga”.

    7 marzo, 2013 en 4:30 am

    • A pesar de la adicción despertada, vale la pena el reencuentro.
      Agnyez!

      7 marzo, 2013 en 6:57 am

  7. Yo no he leído las novelas, me vi la primera peli de la saga y me gustó, la segunda no pude ni terminarla y ahí acabó mi relación con Millenium 🙂

    8 marzo, 2013 en 7:33 am

    • Es posible que disfrutes mas los libros. Si te interesan los tengo en digital. Avísame y te los envío.
      Agnyez!

      8 marzo, 2013 en 9:52 pm

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