Admito que ha sido todo un proceso aceptar las cosas.
Han pasado varias semanas, algunos meses, desde el día en que ocurrió todo.
Bien lo dice la frase famosa aquella, “estuve en el lugar incorrecto, en el momento menos indicado”.
No preguntes ¿qué paso? aún no lo sé.
Toda la situación era digna de malinterpretar.
Los días siguientes solo pensaba en “eso”. Evité verle. Nunca hable del tema, pero no dejaba de rondarme en mi cabeza. Eso afectó mi estómago pues dejé de comer.
A pesar de que ha transcurrido el tiempo, no termino de captar toda la ecuación.
No sé si ella está ligada a él. No sé si es el quien la persigue. Lo que aún siguen siendo es él jefe y ella su secretaria.
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