Aunque se acostó a la hora en que suele dormir todas las noches… fue una noche muy incómoda para ella, le fue imposible convencer a Morfeo para que le ayudara a descansar… varias veces se despertó… ansiosa por su temprana cita…
Como siempre acudió con el tiempo a su favor a su trabajo y se quedó inmersa en sus diarias responsabilidades, hasta que el vibrar del móvil le desconcentró y avisándole que alguien quería comunicarse con ella. 
Entonces notó que era él… luego del protocolar saludo entre ambos, producto de una llamada tan formal avisaba que no llegaría…. y a lo mejor su respuesta no fue la que esperaba en ese momento… “no importa, no hay problema en otra ocasión será, cuídate y nos seguimos viendo”.
Al cerrar el móvil se dio vuelta para regresarlo a su lugar y ahí estaba él… escudándose en una taza de café para realizar tan madrugadora visita.
Tomó de sus manos la taza de café y se encargó de prepararla mientras él, entretenido a sus espaldas, hojeaba un libro de candente e insinuante tema.
Finalmente, el condenado café quedó muy dulce… de lo cual ninguno de los dos se percató, pues estaban muy concentrados en estar el uno al lado de otro.
A pesar de que pudiera parecer lo contrario, nada fue calculado… y aunque entre ambos existe una buena chispa, también estaba muy cargado el ambiente… ninguno de los dos sabía qué hacer con el otro.
Por momentos él se le acercaba y la abrazaba como si quisiera hacer de ese instante eterno…  En varias ocasiones ella tuvo la tentación de besarle… pero quería que fuese él quien se atreviera a hacerlo.
Pero él fue cruel y continuó intentando, acercaba su rostro tanto al suyo que lograba que las respiraciones se entremezclaran,  él rozaba sus labios con los de ella para provocar el beso… pero ella se contuvo, no lo hizo…
El trató de intimidarla, mirándola directo a los ojos y como ella fue capaz de corresponderle la mirada con la misma intensidad… no fue capaz de mantenerla y él mismo lo confirmó…
Este ritual se repitió por varios minutos… hasta que él tomando el toro por los cuernos con sus piernas cerró las de ellas y le impidió escaparse de él, mirándole a los ojos le preguntó que porque era así… porque era tan mala con él, provocándole se acercó lo suficiente para hablarle sobre sus labios y con mucha picardía le respondió “es más divertido, jugar a ser mala” y para rematar la situación lamió sus labios con su lengua y dejándole así, se alejó…
Posteriormente, tomándola de la mano la sentó en sus piernas como en búsqueda de un instante correcto y apropiado para besarle…. tampoco en ese contexto se lo permitió….
Ella le dio la espalda y volvió a preguntarle que porque lo hacía…. se llenó de valor y girándose sobre sí misma arrojándose hacia él… y así le besó, con fuerza, con determinación, con pasión… y para concluir, él le mordió los labios así como ella también lo hizo…. Se impresionó ante su femenina actitud….
Pero esta historia no tiene final feliz;… como siempre el destino sigue empeñado en hacerse presente aún en los momentos más inadecuados…. dos personas interrumpieron la cita, y a pesar de las buenas actuaciones que ambos presentaron… se sospechó de la situación, aún así en la recepción quedaba una de las damas… para poder concluir el encuentro de manera normal, ella se acercó, y se besaron, fue tierno e interesante, pues aún con las puertas abiertas y con la sensación de peligro corriéndoles por las venas sintieron la necesidad en la piel de hacerlo.
A pesar de todo el encuentro quedó inconcluso, en espera del lugar, el momento, la hora y el instante correcto… donde las pasiones no tengan límites y donde se pueda continuar hasta lograr una conclusión idónea para cada una de las partes.
 
12 de mayo del 2008
11:34 AM
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