decepcion, cansada

Me ha ocurrido dos veces en una semana y no se como comportarme.
Fui educada con la costumbre de no auto invitarme a casas ajenas. Muchas personas ven ese respeto por el hogar ajeno, como dejadez o poco interés de visitar. Pero no es así. Si me hacen la invitación, claro que iré. Con mucho placer y gusto.
No creo que me vean en la puerta de nadie, sin ser invitada o al menos haber avisado, para saber si era prudente la visita.
Por esa actitud mía, es que me duele tanto cuando solicito y no es bien recibida mi petición. Se conscientemente que no debo apresurarme a sentirme herida al no recibir ayuda. Pero mentiría si digo que no me importa que no me provoca alguna reacción.
No tengo interés en cambiar. Soy feliz siendo como soy. Estoy comprometida con los valores que me inculcaron desde mi niñez.
Perdonenme si esto resulta una imprudencia mía.

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