Con dedicatoria

El regreso

melancolia

Regresar hizo que sentimientos de agonía y congoja cubrieran mi corazón llenándolo de recuerdos.

Aquella vez fue para decirte adiós, regreso después de más de dos años, y todo duele como aquella vez.

Esta vez tuve el valor de acudir a tu hogar. El lugar aún tiene tu olor y tu esencia. Todo me recuerda a ti.

Sigue siendo igual de doloroso descubrirte en cada esquina sabiendo que no estás… y que ya no estarás. ¿Qué puedo decirte para que dejes de doler?

En un acto enteramente masoquista, he aquí la canción con la que te despedí el 31 de diciembre de ese año.

Te extrañamos mucho.

Por circunstancias que no controlamos, regresé también al lugar donde se realizo tu acto de despedida. También ese rectángulo de cemento cerró mi garganta haciendo un nudo en mi estomago. Recordarte en ese día resulta doloroso.

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Variadas

Volver a amar

A veces nos vemos muy bien por fuera, y quienes nos juzgan carecen de la capacidad de describir la tristeza que ocultamos tras el maquillaje que usamos.

Seguimos siendo ilusas, buscando excusas solo para “Volver a Amar”.

De mi vivir

y ahora quien?

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Bendita seas tu mujer abnegada… Madre dedicada, hija entregada, empleada distinguida, amiga comprometida.

Tú que eres la piedra angular de todos los que te rodean. El bastón de apoyo para quienes tambalean en su andar. La siempre disponible psicóloga, terapeuta y consejera espiritual. La misma que estratégicamente tiene en sus labios palabras que resultan bálsamos para quienes con el alma afligida acuden a ti en busca de alivio. Todos en sus momentos de angustia agradecen a los cielos el haberte conocido. Que estés ahí para mostrarles el camino, enderezar sus sendas y explicarles las ecuaciones que la vida suele interponer.

Hoy te toca a ti sentir el sobresalto en tu corazón, hoy eres tú quién tienes el alma abatida y desolada. Llegas a tu hogar, esquivando la mirada de tu familia, te encierras en tu habitación a lamerte las heridas. A llorar amargamente tus penas, sabiendo que no encontrarás quién preocupándose por ti te ofrezca su hombro para llorar.

A lo mejor ahí es donde radica el pilar de tu tristeza: en tu oculta soledad. En la incapacidad de los demás de acudir al auxilio de quién en algún momento les socorrió. ¿A quién acudir en un momento como este? ¿Quién tendrá tu paciencia ejemplar y se limitará a escucharte, todo en pos de que te desahogues?

Y sabiendo lo veraz de tu realidad, quedarás resignadamente dormida en tus lágrimas, sin hallar tranquilidad para ti misma.

Mañana iniciarás con ese hermoso mensaje motivacional que cuelgas en el muro de tu red social. Nadie se percatará de lo que ha pasado, tú no lo contarás.

Y así empieza el ciclo otra vez, sin que nada cambie durante el mismo.

Del dia a dia

Déjame Llorar

El día transcurrió con los avatares de la oficina impidiéndome pensar en las cosas que sentía… Cuando finalizó el encontrarme en la serenidad y el frío de mi habitación, ya no quedaron razones para mantener las murallas de mi alma.

Y me tiré a la cama a llorar. Mis lágrimas parecieron haber estado esperando ese momento de soledad para poder salir. Lloré como desahuciada, sin pretender evitar que alguna saliera. Lloré como desesperada, queriendo que brotara el corazón del pecho.

Lloré por penas antiguas… por esas en las que me tocó hacerme la fuerte y no llorar. Lloré por dolores actuales… cuyas heridas están abiertas y sangran. Lloré por premoniciones futuras por cosas que se que pasaran. Lloré por las consecuencias de todas las decisiones que he tomado en mi vida…

Sólo me dediqué a llorar por mi.

De mi vivir

Ante tu ausencia

Hasta anoche no era consciente de lo que realmente acontecía a mi alrededor. Hasta anoche cuando él preguntó por su ausencia. No sé por qué, a lo mejor sólo había bloqueado todo lo que pasó un año atrás.

Aunque todos esperábamos ese llamado, nadie estaba preparado para la vorágine de sentimientos que se vieron involucrados.

Se fue mi matriarca. Esa dulce y dedicada anciana en torno a quien giraba nuestro mundo. Su presencia hace falta. Han pasados muchas cosas que con su toque personal hubiese sido diferentes.

La compra de un hogar, un nacimiento, una boda, ella hubiese sido feliz al ver como sus descendientes asumían sus destinos.

Hace un año ya desde que no está. Y su ausencia está tan latente como el día en que se fue.

Sólo nos quedan sus recuerdos y los valores que sembró en cada uno  de nosotros. Nos queda su legado, sus regaños y sus sonrisas, y todo se extraña en la misma dimensión.

Me resta sentirme dichosa por haberme sentado en sus piernas, que peinara mis trenzas, de haber compartido mi cama con ella, de acompañarle en algunas de sus andanzas, especialmente de haberle cuidado cuando su salud empezó a fallar y de encargarme de su alimentación cuando hizo falta.

Sigues aquí conmigo, mamá.

De mi vivir

El libro de Eli

«Gracias señor.

Gracias por darme la fuerza y la convicción para completar la tarea que me confiaste.

Gracias por guiarme directo y con confianza a través de los muchos obstáculos de mi ruta. Y por mantenerme resoluto cuando todo alrededor parecía perdido.

Gracias por tu protección y por tus muchas señales a través del camino.

Gracias por tu cualquier bien que haya podido hacer, y disculpas por el mal.

Gracias por la amiga que hice. Por favor cuida de ella, al igual que cuidaste de mi.

Gracias por permitirme descansar al final. Estoy muy cansado. Por ahora voy a descansar en paz. Sabiendo que he hecho lo correcto con mi tiempo en este mundo. He combatido bien. Termine la carrera. Mantengo la fe»

Denzel Washington
El Libro de Eli