El tiempo pasa

Y mientras planificas tu vida, el tiempo pasa. Tan sencillo cómo el ciclo de la vida que nos solían enseñar en la primaria: «nacer, crecer, reproducirse y morir».

Vivimos esperando el momento de ser felices. De cumplir todas las metas, los sueños, las aspiraciones y deseos. A veces trabajando día y noche en busca del éxito esperado. En otros cosas sin siquiera haber hecho el más mínimo esfuerzo por ello.

Te empeña, postergas vacaciones y descansos sólo porque todo es urgente, porque todo era para ayer. Te aferradas en alcanzar esa perfección, que siendo sobrehumana, alguien te vendió como que podrías lograrlo tú.

El tiempo sigue pasando mientras olvidas las presentaciones y las competencias deportivas de tus críos. Pero claro es en pos de ellos que te entregas en cada sacrificio. Por darles la estabilidad económica que tus padres no pudieron brindarte a ti.

Y llega el día en que finalmente luego de ir subiendo los peldaños sociales de tu esfera, alcanzas el lugar que se supone que mereces.

Esperas entonces que las cosas cambien, que obtengas mayor libertad de tu tiempo. Olvidas que, mientras más cerca de la cúspide estás, mayores son las responsabilidades que adquieres.

Luego de varias décadas siguiendo ese mismo círculo vicioso, te enfrentas un día a la situación de desconocer a tu pareja y descubres que ante tus ojos ciegos, tus hijos pasaron de infantes a jóvenes adultos… no te diste cuenta de que el paso el tiempo no es infructuoso.

Entonces en un momento todos tus valores son sometidos a análisis profundos. Allí es donde te das cuenta que has perdido más de lo que esperabas alcanzar, y preguntas, ¿valió la pena?

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El secreto de la felicidad

Muchas son las películas, los libros, las conferencias, que se han dedicado a descifrar el más grande misterio de todos los tiempos. Cada década se encuentra una dieta o un deporte, un país o un estilo de vida que intente acercarse al objetivo.

Voy a ser directa, son boberías, patrañas publicitarias, simples mentiras de marketing. Lo que se vislumbra en las pantallas de Hollywood también resulta falso.

El tai-chi, los viajes al Tibet, la meditación con el Yoga, las peregrinaciones a la Mecas, las técnicas del Fen-Shui, el uso del incienso y la quema de aceites… todos estos mediantes también resultan ficticios.

Es que las personas nos hemos empeñado en buscar respuestas en lugares erróneos. No se pueden mezclar los conceptos. Los vacíos internos no se llenan buscando hacia afuera.

Hemos olvidado que la felicidad es un concepto propio, íntimo y personal. Si te place cantar porque esperar a hacerlo ante el más grande auditorio… Lucete cantando en el parque a los niños y ancianos. Si eres diestra diseñando piezas de vestir, no esperes a que Christian Dior te contrate para mostrarle al mundo lo hermoso de tu arte. Si tu habilidad se traduce en pinturas, colores, pinceles y lienzos, ¿qué esperas? Las paredes de tu casa, tu auto y hasta la acera de tu calle son espacios para colorear.

Ya deja de esperar a estar en la cima para demostrar de lo que eres capaz. Hazlo ahora y llena de sonrisas los rostros de los seres que amas y que te aman. Basta de esperar un futuro que cada día se vuelve presente. Hoy y ahora, es el mejor momento.

Para mi es sencillo, el secreto de la felicidad radica en disfrutar de las pequeñas cosas.