De mi vivir

La realidad de mi soledad

tranquilidad, reflexiva, pensante

Me ha dado por pensar en mi. En que si mi soledad es auto-impuesta o es sólo consecuencia de mi autosuficiencia. No quiero ser malinterpretada. Amo a quienes están en mi vida pues asumo y entiendo que son quienes deben estar. Pero confieso que me siento sola.

Mis amigas cercanas no están cercas. Vienen y van como las olas del mar. Varias se han enfrascado, al igual que yo, en sus propias vidas, en sus trajines y afanes sin fin. A veces basta un mensaje en alguna red social, sólo para recordar que seguimos en sintonía. Otras que llegaron después, han cambiado de domicilio y eso queramos o no, dificulta las cosas. Están pendientes pero las cosas ya no son iguales.

Los familiares impuestos, a los que llamo amigos no elegidos tampoco están disponibles. Es que la quimica no se forza. Surge y ya. A veces no importa cuantas veces rieges esa planta, no está en la obligación de crecer.

Otras personas cercanas resultan ser sólo conocidos. No logras conectar eficiente y permanentemente con ellos.

Hay quienes confían en ti. Quienes encuentran en tu persona los consejos idóneos, la madurez requerida y la paciencia necesaria para contar contigo. Pero eso tampoco obliga a que exista reciprocidad. Estás para ellos pero no por eso cuentas con ellos.

No siempre estas pendiente de estas carencias. Vives atrapada en tus propias complicaciones. El día en que caes en cuenta se despierta la soledad en ti. Entonces piensas en donde están tus “amigas”, tus “confidentes”. Ahí es donde te encuentas con tu soledad. Ahí es cuando analizas si es algo que has provocado.

Respiras profundo y terminas asumiéndolo. Los demás no tienen tiempo para tus quejas. Eres de las que resuelven, no de las que tienen problemas.

Terminas aceptando tu realidad y viviendo tu soledad.

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De mi vivir

Curiosa ironía

mujer, oculta

No comprendo la ironía. Agniezka es una mujer sola. Trabaja con y para personas; estudia especializaciones para su carrera profesional; tiene amigas recientes y de muchos años atrás; está casada y tiene un matrimonio pleno; se congrega espiritualmente varias veces a la semana. Aún así es una mujer sola.

Sola porque guarda sus preocupaciones. Sola porque suele ser el apoyo de quienes les rodean y amparándose en ello, les resuelve a todos, pero no permite que le ayuden.

Es autosuficiente. Sus lágrimas secretas son invisibles incluso ante quien comparte con ella su cama. Ella sufre sola, sus penas, malestares, enojos. Sus tristezas las ahoga en hojas de papel y embarres de tinta, se los expone al mundo, a un mundo cibernético que no conoce el color de sus ojos ni el largo de sus cabellos. Es ante ellos donde se desnuda.

Destroza los pedazos de su piel y se muestra tal cual. Es a esos extranjeros, a quienes les pregunta mostrando sus interrogantes. Ante ellos da a conocer sus iras y ellos resultan su bálsamo.

Sigue siendo irónica esta historia: Quienes más lejos están, más conocen de ella. Un caso digno de analizar.

Con dedicatoria

Cambio a mitad de vuelo

sad-women-airport

Mi plan era sencillo y previsible. Pasar el resto de mi vida contigo, que estando juntos las arrugas embargaran mi rostro mientras las canas cubrían tu cabeza.

Preparé mi maleta y organicé mi vida para este viaje contigo, pero a mitad de vuelo cambiaste de opinión. Te diste cuenta que la decisión era muy limitante para tus planes.

Simplemente aprovechaste la escala que hizo el avión y dejando el asiento a mi lado vacío, cambiaste de dirección dejándome sola.

Variadas

Sola en la multitud

Muchas personas me rodean… Unos hipócritamente, otros llenos de sinceridad… De todas esas unos cuantos se acercan formando un circulo más pequeño de personas con las cuales hablar, con las cuales compartir, con las cuales intercambiar experiencias y palabras… Aún así estoy sola.

No es que estas personas no se muestren prestas a acudir en auxilio cuando el momento lo requiera… No es que no estén pendientes de los cambios de humor para brindarme una sonrisa que provoca otra igual en mi rostro… No es que no tengan la disponibilidad de tiempo para invitarme a una cerveza y escuchar las penas que embarguen mi alma.

Es mi decisión… he decidido estar sola. Y así me pretendo quedar, “sola con mi soledad“. Confieso que en un momento es tanto lo que vivo con ella que me hastío hasta el cansancio… cuando ya las voces en mi cabeza se vuelven inaguantables  y requiero callarlas llenándome de los sonidos exteriores… Es entonces cuando me olvido de mí y me entrego a los otros.

Es entonces cuando seco  mis lagrimas, arreglo mi voz, cambio mi ropa, cubro mi rostro de maquillaje y me pongo la mascara de la chica mas feliz del mundo. Es entonces cuando acudo al llamado de mis amigas como toda “Wonder Woman” en un jet invisible y con un lazo mágico y hermosos brazaletes dorados. Es entonces cuando me pongo un t-shirt cualquiera y unos jeans desgastados y sentándome en cualquier bar donde me citan mis amigos, asumo el papel de Florence Nightingale llevando conmigo un botiquín para curar sus penas con algodón y alcohol.

Solo aprendí a estar disponible para todos, pero no a aceptar que otros estén para mí. Soy el hombro donde acuden mis amigos a derramar sus lágrimas, pero para mí solo mi almohada está. Yo lamo mis heridas. Yo limpio mis cortadas. Por eso vivo sola entre la multitud… yo para todos, nadie para mi. Así soy y ya no quiero cambiar.