Un nuevo comienzo

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Llegó el día en que se despertó con las baterías recargadas, con una sonrisa engalanando su rostro, con un aura de luz que impacta a quien se atreviera a verle.

Ese día ratificó su decisión. Cada una de sus actuaciones se enfocaron en pos de tener un nuevo comienzo.

Sin anotar ningún detalle, de camino a la oficina, organizó todo… no se le escapó nada. Parecía caminar sobre las nubes. En su empresa, todos se percataron de que su actitud era diferente.

Impactó a su jefe con la solución al problema que estancaba el último cierre. Sus compañeros extasiaron cuando les planteó los nuevos proyectos. La energía que destilaba se esparció a su alrededor. Sorprendiendo todo a su paso.

Irradiaba felicidad, no lo pudo ocultar. Todos se cuestionaron sobre tan profunda vuelta… ¿Buscará favores de su superior?, ¿Regreso con el ex – novio?, ¿Se sacó el premio mayor?, ¿Alguna herencia secreta?… En que vanas conjeturas se basaron… Su decisión fue sencilla pero firme… Ella decidió triunfar.

S & E

Queremos vivir

Llega el momento en que después de mucho analizar y pensar te das cuenta de que sólo quieres vivir.

No resultas mala mujer, no mientes más de lo normal, cumples con tus deberes sociales, pagas tus impuestos a tiempo, haces obras de calidad. Aún así las cosas no resultan como esperas, como al menos te mereces que sea.

Cocinas con los trucos que te enseñó la abuela, hasta tejes un poquito en crochet, te esmeras al organizar y decorar tu casa. Siempre fuiste la más condecorada en el cuadro de honor escolar y al graduarte en la universidad la situación se repitió.

En tu trabajo has destacado. Cumples a cabalidad tus responsabilidades, pero por momentos parece que nada es suficiente. Cada sacrificio es inválido. Se espera más y más… La sociedad, los amigos, la familia, todos esperan algo de ti. Tú te ahoga entre los anhelos de los demás, perdiendo por momentos tu identidad y olvidándote de tus propios deseos.

Y tú sólo quieres vivir. Ir a la playa, disfrutar de un café, leer fervientemente un libro, aprender un nuevo idioma, encontrar cada día una nueva razón para seguir viviendo. Es mientras riegas las rosas del balcón cuando asumes que es tiempo de establecer prioridades.