Hay cosas que queman dentro del alma. Sólo intento evitar el incendio.

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Estoy en paz

Woman admiring sunset from mountain top

Estoy en paz. Tranquila conmigo misma. Plena en mis actuaciones. Satisfecha de mis resultados. Me siento cuidada y protegida. Amparada por su manto protector. Me admito dolida, triste… decepcionada, pero eso no realizará cambio alguno en mis proyectos.

Su altivez le ha servido de collar y el orgullo de vestido. Esas prendas no son de mi gusto. No me entallan al cuerpo.

Me mantengo sobre mis pies, erguida. Como un bambu me doblo, más no me rompo. Y menos ante simples gotas de agua.

Lamento mucho que esto te pueda afectar, pero aún queda mucho de mi para dar.

¡Acéptalo! ¡supéralo! y para que te sea más fácil ¡Coopera!.


Francamente hablando

escribir, redactar, confesar, desahogarse

 

No he estado bien respecto al blog.

Tan crudo y triste como se lee, de igual forma se siente y se lee.

Este espacio se creó con la intención de gritarle al mundo mis dolencias propias (si, así de egoísta fui). Actualmente no se si si realmente seré capaz de mantener este barco a flote. Las cotidianidades me embargan de forma tan total que me aíslan de las cosas que amo como este blog.

Agniezka se está ahogando ante la burguesía, la burocracia, la democracia, la monarquía, la dictadura y la totalidad de todas las formas de gobiernos existentes.

No encuentro tiempo para mi.

Perdonen el abandono virtual al que han sido sometidos, pero no seré yo quien les mienta.

Veremos que trae dentro de los próximos meses el barco, la marea, los tifones, tsunamis, huracanes, vientos continentales  y demás precipitaciones atmosféricas existentes y pendientes de presentarse.


Emocionalmente Cansada

Irremediablemente llega el día en que te cansas. En que simplemente te fastidias de luchar contra la corriente y te dejas arrastrar por ella. Un día despiertas y dices “Al diablo con todo”. Ese día al secar tus lagrimas te das cuenta de que la llave de tus ojos se cierra.

A pesar de recién despertar te sientes exhausta, totalmente asqueada y hastiada de estar en un círculo vicioso y dañino que no conduce a ninguna parte. Te sientes estúpida por querer arreglar lo que alguien más dañó intencionalmente. Tú te sacrificaste en pos de curar el alma de quien no quiere ser sanado.

Siempre has estado dispuesta a dejarle descansar aun cuando tengas que correr los kilómetros extras que hacen falta para terminar la carrera. Hoy nada de eso vale la pena. Nada de eso es suficientemente significativo como para hacer un sacrificio extra, pero no tú, él.

Es a él a quien le toca demostrar que tan importante eres. Es el quien debe doblegarse y aceptar los errores que cometió en tu contra. De forma lamentable ambas sabemos que no lo hará. Su orgullo no le permite admitir debilidad alguna.

Por eso es que estas cansada, física y emocionalmente agotada. Ya el estrés emocional se esta reflejando en tu salud, haciéndote sentir cada vez mas incapaz de superar esta situación. ¿Qué tanto deberás caer para darte cuenta de que es suficiente? ¿Qué más te falta por sufrir?

Ya es hora de que despiertes.


El libro de Eli

«Gracias señor.

Gracias por darme la fuerza y la convicción para completar la tarea que me confiaste.

Gracias por guiarme directo y con confianza a través de los muchos obstáculos de mi ruta. Y por mantenerme resoluto cuando todo alrededor parecía perdido.

Gracias por tu protección y por tus muchas señales a través del camino.

Gracias por tu cualquier bien que haya podido hacer, y disculpas por el mal.

Gracias por la amiga que hice. Por favor cuida de ella, al igual que cuidaste de mi.

Gracias por permitirme descansar al final. Estoy muy cansado. Por ahora voy a descansar en paz. Sabiendo que he hecho lo correcto con mi tiempo en este mundo. He combatido bien. Termine la carrera. Mantengo la fe»

Denzel Washington
El Libro de Eli


Tristes partituras

Escribí una canción en honor a nuestras desventuras,

y resultó tan triste y larga que preferí no terminarla.


No one

Te ufanas de estar a mi lado y conocerme, sin embargo no fuiste capaz de comprender lo perdida que estaba mi mirada, ni la dejadez de mi voz. Me dejaste ir sin siquiera preguntar por pura diplomacia, ¿estas bien?


Robles

 

Y mis fuertes robles han comenzado a caer, dejándome desamparada.

¡Qué tristeza es saber que ya sus sombras no me cobijaran!