De imprevisto (III)

Sin darme cuenta, de mis manos se resbaló la comida que había comprado para ti. El ruido que provocó al caer, hizo que se dieran cuenta de que estaba ahí. Intentaron cubrirse, realmente no entiendo para qué.

Tus gritos al llamarme no me detuvieron, baje rápidamente las escaleras y encendí el auto sin mirar atrás.

He conducido sin norte desde hace unas tres horas. Apenas acabo de detener el motor y mirando el mar saque mi libreta para escribir.

En mi móvil hay varias docenas de llamadas tuyas, no me interesa contestarlas… ¿Qué podrías decirme?

Cae la noche, sigo con la mirada perdida en el mar, en las olas que vienen y van. Mientras mi mente divaga sin saber que hacer de aquí en adelante.

De imprevisto (II)

Lo vi… vi la lucha encarnizada de dos cuerpos desnudos. Vi la pasión con la que buscabas su boca al besarla. Vi con  la fuerza con la que ella te tomaba del pelo. Te vi hacerle los mismos trucos amatorios que la noche anterior practicabas conmigo. Vi en tu espalda, las marcas de sus uñas. Vi como con tu lengua delineabas el contorno de sus pechos, mientras la piel de ella se erizaba.

Era tal el desenfreno que ambos exhibían, ninguno sintió mi presencia. Fui testigo de cómo gemías placenteramente  mientras te practicaba  una felación. Tus técnicas no fallaron lograste enloquecerla cuando le hacías sexo oral.

Mis labios no se abrieron, ni una sola expresión de asombro, ni una lágrima cruzó mi rostro, tampoco me entristecí. Me quedé observando como el sudor de sus cuerpos se impregnaba en mis sabanas de seda.

continuará…