Hay cosas que queman dentro del alma. Sólo intento evitar el incendio.

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Estoy en paz

Woman admiring sunset from mountain top

Estoy en paz. Tranquila conmigo misma. Plena en mis actuaciones. Satisfecha de mis resultados. Me siento cuidada y protegida. Amparada por su manto protector. Me admito dolida, triste… decepcionada, pero eso no realizará cambio alguno en mis proyectos.

Su altivez le ha servido de collar y el orgullo de vestido. Esas prendas no son de mi gusto. No me entallan al cuerpo.

Me mantengo sobre mis pies, erguida. Como un bambu me doblo, más no me rompo. Y menos ante simples gotas de agua.

Lamento mucho que esto te pueda afectar, pero aún queda mucho de mi para dar.

¡Acéptalo! ¡supéralo! y para que te sea más fácil ¡Coopera!.

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Aplicar en nosotros mismos (2)

Continuación:

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16 – Deja de lado los celos: Los celos son el arte de contar las bendiciones ajenas en vez de las propias. Pregúntate esto: “¿Qué es lo que tengo yo que todos los demás quieren?”

17 – Deja de quejarte y de sentir pena de ti mismo: La vida tiene sus altibajos por una razón: para moldear tu camino en la dirección correcta para ti. Puede que no veas o entiendas todo en el momento en que sucede, eso puede ser muy duro. Pero recuerda los momentos difíciles que ya has pasado: Casi siempre nos llevan a mejores lugares, personas, estados mentales o situaciones, eventualmente. ¡Así que sonríe! Deja que todos sepan que hoy eres mucho más fuerte que ayer, y así continuarás.

18 – Deja de guardar resentimiento: No vivas tu vida con odio en el corazón. Terminarás lastimándote a ti mismo más de lo que las personas que odias podrían. El perdón no es sólo decir: “Está bien lo que me hiciste”, es poder decir: “No voy a dejar que lo que me hiciste arruine mi felicidad para siempre”. El perdón es la respuesta, déjalo ir, encuentra la paz, ¡Libérate! Y recuerda, el perdón no es sólo para las demás personas, también es para ti mismo. Si debes, perdónate a ti mismo, supéralo e intenta hacerlo mejor la siguiente ocasión.

19 – Deja de permitir que otros te bajen a su nivel: Niégate rotundamente a rebajar tus estándares para adaptarte a quienes se niegan a elevar los suyos.

20 – Deja de desperdiciar el tiempo explicando tus razones a los demás: Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos ni siquiera lo creerán. Sólo haz lo que tu corazón te dice que es correcto.

21 – Deja de hacer las mismas cosas una y otra vez sin tomarte un descanso: El tiempo perfecto para tomarte una pausa es justo cuando no tienes tiempo para ello. Si continúas haciendo lo mismo, seguirás obteniendo los mismos resultados. Hay veces que necesitamos un descanso para ver las cosas más claramente.

22 – Deja de pasar por alto la belleza de los pequeños momentos: Disfruta de las cosas pequeñas porque un día mirarás atrás y descubrirás que eran, en realidad, las cosas más grandes. La mejor parte de tu vida serán las cosas pequeñas, momentos innumerables que invertiste sonriendo a quien te interesa de verdad.

23 – Deja de intentar que las cosas sean perfectas: El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, recompensa a las personas que hacen las cosas en tiempo y forma.

24 – Deja de seguir el camino más fácil: La vida no es fácil, especialmente cuando planeas realizarte en algo que vale la pena. No tomes la alternativa más fácil siempre, haz cosas extraordinarias.

25 – Deja de actuar como si todo estuviera bien cuando no lo está: Está bien quebrarse de vez en cuando, no tienes que pretender ser fuerte, no hay necesidad de probarle a nadie que todo está perfectamente todo el tiempo. No debería preocuparte lo que los demás piensan. Llora si lo necesitas, es saludable dejar fluir esas lágrimas. Cuanto más pronto lo hagas, más pronto serás capaz de sonreír de nuevo, sonreír de verdad.

26 – Deja de culpar a los demás de tus problemas: La capacidad de alcanzar tus sueños depende de tu capacidad de hacerte responsable de tu vida. Cuando culpas a los demás de lo que te pasa, estás rechazando esta responsabilidad: Le das poder a otros sobre una parte de tu vida.

27 – Deja de hacerlo todo por todos: Eso es imposible, y solamente terminarás exhausto. Pero hacer sonreír a una persona, a esa persona especial sí puede cambiar el mundo. Quizá no el mundo entero, pero sí una parte de él: enfocarse es el secreto.

28 – Deja de preocuparte demasiado: Preocuparse no le quita problemas al día de mañana, le quita felicidad al día de hoy. Una manera de saber si vale la pena preocuparse es plantearse la siguiente pregunta: “¿Importará esto dentro de un año? ¿Tres años? ¿Dentro de cinco años?” Si la respuesta es negativa, entonces no vale la pena darle más vueltas al asunto.

29 – Deja de enfocarte en lo que no quieres que suceda: Mejor, enfócate en lo que sí quieres que pase. Pensar positivo es el preámbulo al éxito rotundo. Si despiertas cada mañana con el pensamiento de que algo maravilloso sucederá ese día y pones suficiente atención, descubrirás que estabas en lo correcto.

30 – Deja de ser ingrato: No importa lo bien o lo mal que te ha ido, levántate de la cama agradecido por tener vida. Hay quienes, en algún lugar, luchan por ella desesperadamente. En lugar de pensar en lo que te hace falta, intenta pensar en lo que tienes y que a muchos les hace falta.

http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/17896436/30-Cosas-Que-Debes-Dejar-De-Hacerte-A-Ti-Mismo.html


Necesidades

“¡Necesito paz y tranquilidad!”.

Eso me gritó segundos antes de cerrar la puerta y con el estruendo que provocó, salir de nuestra casa y de mi vida.

Sí piensas que me quedé llorando como magdalena tirada en el suelo, te equivocas. Permanecí justamente en el lugar donde estaba parada antes de que el huracán se desatara, sólo preguntándome como rayos un simple recordatorio de los pagos pendientes del hogar provocaron tan teatral escena.

Hace días que se largó magistralmente y aunque la decepción y la tristeza han llenado los huecos que dejó vacíos, se que todo irá bien.

No se cuando, no se cómo, no se por qué, se que un día recordaré toda esta situación y reiré por la manera tan histrionica en la que se marchó.

Lastima y pena de las almas de quienes buscan en un plano material aquellas cosas que no son capaces de desarrollar en su interior.