Independencia parental

Admitámoslo nadie tiene la verdad absoluta de todas las cosas que le rodean. Y yo, la más imperfecta de las hijas de Dios pues mucho menos. Esto me hace pensar que tengo una percepción errónea de lo que debe ser una familia.
Me explico: No tuve la dicha, creo que pocos llegamos a ostentarla, de tener cercanía personal con mis padres. Okey son mis padres y el respeto está ahí, por supuesto, pero no son de mi confianza, lo confieso, no son en quienes pienso cuando llegan los problemas o a quienes acudo cuando las dudas existenciales llegan. Ese nunca ha sido su papel en mi vida.
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Así que cuando veo a quienes para todo cuentan con sus progenitores, lo veo raro. Ni bien ni mal, solo raro. Asumo que llega un momento en la vida en que las decisiones así como las consecuencias de estas son enteramente personales. Una cosa es consultar a quienes nos procrearon, pero que nuestra decisión final dependa absolutamente de ellos, eso no lo veo bien.
Es muy probable  que la equivocada sea yo. Que mi deseo de demostrar mi independencia haga que pierda los maravillosos consejos que mis padres podrían llegar a darme.
Tampoco es que evite los consejos que personas mayores podrían ofrecerme. Tengo amigos con los que si cuento y a quienes suelo acudir. Es solo que no es mi estilo exponerles mis más íntimos pensamientos.
No se sientan ofendidos, quienes crean que deban. Es solo lo que pienso y siento.

Lecciones de Vida Propias

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La empatía es un sentimiento bueno, así lo considero. Sin importar el tipo de relación siempre debe estar presente. Pero los extremos… esos si que no son buenos.

No por sentirnos identificados con alguien debemos asumir que sus situaciones son nuestras. No es correcto vivir bajo las circunstancias particulares de alguien más.

Qué un amigo haya perdido a un ser querido no te obliga a aislarte del mundo y vivir tú ese duelo.

Si el esposo de tu amiga le fue infiel, no caigas en el error de culpar a tu pareja de los errores que ese fulano cometió.

Que en el momento que mejor le iba a tu hermana profesionalmente, tu compañía quebró. Solo por apoyarla no debes recurrir al paro.

Que el vecino del frente no midió su distancia y ralló el auto nuevo de tu hermano menor. No recojas firmas para una carta de amonestación en el vecindario.

Si luego de 25 años de matrimonio tus padres deciden separarse, no te adjudiques toda la carga emocional que conlleva ese divorcio. Muy probablemente ellos se apropien su nuevo estado con mucho vigor y felicidad, como una etapa de libertad.

Cada quien tiene sus propias experiencias y de estas se desprenderán sus propias lecciones de vida. Asume sólo las PROPIAS.