Hay cosas que queman dentro del alma. Sólo intento evitar el incendio.

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Querer mucho

Hay que quererme mucho, para estar conmigo noche y día

Hay que quererte tanto como tú me quieres, vida mía

Hacer risa del llanto y tener el corazón de piedra

Hay que quererme mucho, para comprender tu extraño mundo

Hay que amar como un loco para ver montañas donde hay llano

Tú haces que yo vea peces de colores en mis manos

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Aplicar en nosotros mismos (2)

Continuación:

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16 – Deja de lado los celos: Los celos son el arte de contar las bendiciones ajenas en vez de las propias. Pregúntate esto: “¿Qué es lo que tengo yo que todos los demás quieren?”

17 – Deja de quejarte y de sentir pena de ti mismo: La vida tiene sus altibajos por una razón: para moldear tu camino en la dirección correcta para ti. Puede que no veas o entiendas todo en el momento en que sucede, eso puede ser muy duro. Pero recuerda los momentos difíciles que ya has pasado: Casi siempre nos llevan a mejores lugares, personas, estados mentales o situaciones, eventualmente. ¡Así que sonríe! Deja que todos sepan que hoy eres mucho más fuerte que ayer, y así continuarás.

18 – Deja de guardar resentimiento: No vivas tu vida con odio en el corazón. Terminarás lastimándote a ti mismo más de lo que las personas que odias podrían. El perdón no es sólo decir: “Está bien lo que me hiciste”, es poder decir: “No voy a dejar que lo que me hiciste arruine mi felicidad para siempre”. El perdón es la respuesta, déjalo ir, encuentra la paz, ¡Libérate! Y recuerda, el perdón no es sólo para las demás personas, también es para ti mismo. Si debes, perdónate a ti mismo, supéralo e intenta hacerlo mejor la siguiente ocasión.

19 – Deja de permitir que otros te bajen a su nivel: Niégate rotundamente a rebajar tus estándares para adaptarte a quienes se niegan a elevar los suyos.

20 – Deja de desperdiciar el tiempo explicando tus razones a los demás: Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos ni siquiera lo creerán. Sólo haz lo que tu corazón te dice que es correcto.

21 – Deja de hacer las mismas cosas una y otra vez sin tomarte un descanso: El tiempo perfecto para tomarte una pausa es justo cuando no tienes tiempo para ello. Si continúas haciendo lo mismo, seguirás obteniendo los mismos resultados. Hay veces que necesitamos un descanso para ver las cosas más claramente.

22 – Deja de pasar por alto la belleza de los pequeños momentos: Disfruta de las cosas pequeñas porque un día mirarás atrás y descubrirás que eran, en realidad, las cosas más grandes. La mejor parte de tu vida serán las cosas pequeñas, momentos innumerables que invertiste sonriendo a quien te interesa de verdad.

23 – Deja de intentar que las cosas sean perfectas: El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, recompensa a las personas que hacen las cosas en tiempo y forma.

24 – Deja de seguir el camino más fácil: La vida no es fácil, especialmente cuando planeas realizarte en algo que vale la pena. No tomes la alternativa más fácil siempre, haz cosas extraordinarias.

25 – Deja de actuar como si todo estuviera bien cuando no lo está: Está bien quebrarse de vez en cuando, no tienes que pretender ser fuerte, no hay necesidad de probarle a nadie que todo está perfectamente todo el tiempo. No debería preocuparte lo que los demás piensan. Llora si lo necesitas, es saludable dejar fluir esas lágrimas. Cuanto más pronto lo hagas, más pronto serás capaz de sonreír de nuevo, sonreír de verdad.

26 – Deja de culpar a los demás de tus problemas: La capacidad de alcanzar tus sueños depende de tu capacidad de hacerte responsable de tu vida. Cuando culpas a los demás de lo que te pasa, estás rechazando esta responsabilidad: Le das poder a otros sobre una parte de tu vida.

27 – Deja de hacerlo todo por todos: Eso es imposible, y solamente terminarás exhausto. Pero hacer sonreír a una persona, a esa persona especial sí puede cambiar el mundo. Quizá no el mundo entero, pero sí una parte de él: enfocarse es el secreto.

28 – Deja de preocuparte demasiado: Preocuparse no le quita problemas al día de mañana, le quita felicidad al día de hoy. Una manera de saber si vale la pena preocuparse es plantearse la siguiente pregunta: “¿Importará esto dentro de un año? ¿Tres años? ¿Dentro de cinco años?” Si la respuesta es negativa, entonces no vale la pena darle más vueltas al asunto.

29 – Deja de enfocarte en lo que no quieres que suceda: Mejor, enfócate en lo que sí quieres que pase. Pensar positivo es el preámbulo al éxito rotundo. Si despiertas cada mañana con el pensamiento de que algo maravilloso sucederá ese día y pones suficiente atención, descubrirás que estabas en lo correcto.

30 – Deja de ser ingrato: No importa lo bien o lo mal que te ha ido, levántate de la cama agradecido por tener vida. Hay quienes, en algún lugar, luchan por ella desesperadamente. En lugar de pensar en lo que te hace falta, intenta pensar en lo que tienes y que a muchos les hace falta.

http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/17896436/30-Cosas-Que-Debes-Dejar-De-Hacerte-A-Ti-Mismo.html


Besame

beso, pareja, besosBésame, sin razón, porque así lo quiere el corazón.

Solo bésame.


y ahora quien?

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Bendita seas tu mujer abnegada… Madre dedicada, hija entregada, empleada distinguida, amiga comprometida.

Tú que eres la piedra angular de todos los que te rodean. El bastón de apoyo para quienes tambalean en su andar. La siempre disponible psicóloga, terapeuta y consejera espiritual. La misma que estratégicamente tiene en sus labios palabras que resultan bálsamos para quienes con el alma afligida acuden a ti en busca de alivio. Todos en sus momentos de angustia agradecen a los cielos el haberte conocido. Que estés ahí para mostrarles el camino, enderezar sus sendas y explicarles las ecuaciones que la vida suele interponer.

Hoy te toca a ti sentir el sobresalto en tu corazón, hoy eres tú quién tienes el alma abatida y desolada. Llegas a tu hogar, esquivando la mirada de tu familia, te encierras en tu habitación a lamerte las heridas. A llorar amargamente tus penas, sabiendo que no encontrarás quién preocupándose por ti te ofrezca su hombro para llorar.

A lo mejor ahí es donde radica el pilar de tu tristeza: en tu oculta soledad. En la incapacidad de los demás de acudir al auxilio de quién en algún momento les socorrió. ¿A quién acudir en un momento como este? ¿Quién tendrá tu paciencia ejemplar y se limitará a escucharte, todo en pos de que te desahogues?

Y sabiendo lo veraz de tu realidad, quedarás resignadamente dormida en tus lágrimas, sin hallar tranquilidad para ti misma.

Mañana iniciarás con ese hermoso mensaje motivacional que cuelgas en el muro de tu red social. Nadie se percatará de lo que ha pasado, tú no lo contarás.

Y así empieza el ciclo otra vez, sin que nada cambie durante el mismo.


Un violinista en tu tejado

Esto me recuerda lo mucho que puede llegar a gustarnos una canción entera, solo por una frase.

Fue tan efímero el caminar de tu dedo en mi espalda dibujando un corazón.


The call

Nunca una llamada me había caído tan fríamente en el alma.

No me lo esperaba, el tono me trastornó.

Pensé que la transición sería mas suave por el grado de madurez que ambos nos ufanamos de poseer.

En los asuntos del corazón… cuando los sentimientos hacen acto de presencia… la razón se hace a un lado y no logra manejar todas las situaciones que se llegan a presentar.


¡Escuchame!

¿De qué maldita manera lograré hacerte escuchar, lo que te digo desde dentro del alma?