El secreto de la felicidad

Muchas son las películas, los libros, las conferencias, que se han dedicado a descifrar el más grande misterio de todos los tiempos. Cada década se encuentra una dieta o un deporte, un país o un estilo de vida que intente acercarse al objetivo.

Voy a ser directa, son boberías, patrañas publicitarias, simples mentiras de marketing. Lo que se vislumbra en las pantallas de Hollywood también resulta falso.

El tai-chi, los viajes al Tibet, la meditación con el Yoga, las peregrinaciones a la Mecas, las técnicas del Fen-Shui, el uso del incienso y la quema de aceites… todos estos mediantes también resultan ficticios.

Es que las personas nos hemos empeñado en buscar respuestas en lugares erróneos. No se pueden mezclar los conceptos. Los vacíos internos no se llenan buscando hacia afuera.

Hemos olvidado que la felicidad es un concepto propio, íntimo y personal. Si te place cantar porque esperar a hacerlo ante el más grande auditorio… Lucete cantando en el parque a los niños y ancianos. Si eres diestra diseñando piezas de vestir, no esperes a que Christian Dior te contrate para mostrarle al mundo lo hermoso de tu arte. Si tu habilidad se traduce en pinturas, colores, pinceles y lienzos, ¿qué esperas? Las paredes de tu casa, tu auto y hasta la acera de tu calle son espacios para colorear.

Ya deja de esperar a estar en la cima para demostrar de lo que eres capaz. Hazlo ahora y llena de sonrisas los rostros de los seres que amas y que te aman. Basta de esperar un futuro que cada día se vuelve presente. Hoy y ahora, es el mejor momento.

Para mi es sencillo, el secreto de la felicidad radica en disfrutar de las pequeñas cosas.

Amando a mi estilo

Cada amor es distinto. Cada manifestación afectiva también. Es definitivo que aunque no entiendas la forma en que te aman, eso no quiere decir que no te aman, y posiblemente por no lograr entender ese amo, nunca descubras que te aman más de lo que puedes llegar a creer.

Dejémonos de estereotipos. El amor lujurioso es solo una etapa de las relaciones que las estrena. PUNTO. Llega el momento en que simplemente la llama se extingue, en que los deseos no son tan eufóricos y que la sola compañía es suficiente. Sin besos apasionados, sin toqueteos intensos… solo conversar de las cosas del día, solo comentar una película graciosa, solo analizar situaciones pasadas.

Es en ese momento en que te das cuenta de que tan compatibles son en realidad. Y es esa simpatía cuando todo lo demás se acaba lo que te dice hasta donde llegaran las cosas. Ahí es cuando descubres si todo era solo pasión y capricho.

Una de las bellezas del mundo es su diversidad… el que nadie se parezca a nadie, el que suene igual pero no lo sea… así son las personalidades de las personas y sus maneras de demostrar afecto. Unos sean tan afectivos que destilaran miel por cada poro de la piel, otros totalmente contrarios, tan secos como un verano en el Sahara. Aun así todos tienen sentimientos con diversas intensidades y basados en diferentes razones.

Bien dice Anthony Ríos «comprender más y amar menos», a lo mejor mi amor es menos intenso que el tuyo pero probablemente tenga una mayor capacidad de discernimiento, aceptación y paciencia que el tuyo. Algunos llaman a eso un “amor maduro”.

Personalmente yo lo prefiero maduro. Prefiero algo estable, que me sustente a largo plazo, que dure, que tenga la fortaleza de soportar los vientos huracanados de situaciones venideras.

Ese es mi parecer, pero claro yo utilizo técnicas estadísticas y matemáticas para tomar analizar las situaciones…

Así me enamoro yo 😉