Enfocarse en otros

to-give

El altruismo ayuda. Es cierto. Lo admito y me toca confesarlo.

Enfocarse en los problemas de los demás ayuda ante el malestar anímico. Que no se confundan mis palabras. No hablo de hacer preguntas incomodas o de lanzar un cuestionamiento de 50 preguntas intimas, que solo por morbo interesarían saber.

Solo hablo de irte al parque y jugar en los columpios con los niños. De pelarte las rodillas mientras intentar enseñar a tu primo adolescente a montar patines. Echarle de comer a las palomas. Ofrecerte a organizar los antiguos LP’s de tu tía solterona. Involucrarte en las actividades de la confesión religiosa de tu preferencia. Cualquier cosa es válida, con tal de no quedarte a solas y en silencio contigo misma. Cualquier excusa para no pensar, vale la pena.

Además así cumplirás una doble función, bajo el quehacer cristiano. “Hay más felicidad en dar, que en recibir”, dice Hechos 20:35.

Creo que aquí el enfoque es el desprendimiento, ya sea físico o espiritual. Es dejar ese afán de tener y poseer… y simplemente dar, desinteresadamente a otros.

y ahora quien?

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Bendita seas tu mujer abnegada… Madre dedicada, hija entregada, empleada distinguida, amiga comprometida.

Tú que eres la piedra angular de todos los que te rodean. El bastón de apoyo para quienes tambalean en su andar. La siempre disponible psicóloga, terapeuta y consejera espiritual. La misma que estratégicamente tiene en sus labios palabras que resultan bálsamos para quienes con el alma afligida acuden a ti en busca de alivio. Todos en sus momentos de angustia agradecen a los cielos el haberte conocido. Que estés ahí para mostrarles el camino, enderezar sus sendas y explicarles las ecuaciones que la vida suele interponer.

Hoy te toca a ti sentir el sobresalto en tu corazón, hoy eres tú quién tienes el alma abatida y desolada. Llegas a tu hogar, esquivando la mirada de tu familia, te encierras en tu habitación a lamerte las heridas. A llorar amargamente tus penas, sabiendo que no encontrarás quién preocupándose por ti te ofrezca su hombro para llorar.

A lo mejor ahí es donde radica el pilar de tu tristeza: en tu oculta soledad. En la incapacidad de los demás de acudir al auxilio de quién en algún momento les socorrió. ¿A quién acudir en un momento como este? ¿Quién tendrá tu paciencia ejemplar y se limitará a escucharte, todo en pos de que te desahogues?

Y sabiendo lo veraz de tu realidad, quedarás resignadamente dormida en tus lágrimas, sin hallar tranquilidad para ti misma.

Mañana iniciarás con ese hermoso mensaje motivacional que cuelgas en el muro de tu red social. Nadie se percatará de lo que ha pasado, tú no lo contarás.

Y así empieza el ciclo otra vez, sin que nada cambie durante el mismo.