Sentencia Definitiva

“Él ya no me quiere”, esas fueron las palabras que activaron mi radar, haciéndome entender que ya todo estaba dicho.

“Él ya no me quiere”, así aceptó de manera definitiva de que no volvería. Admito públicamente que pensé que sólo era una tormenta, que los cielos se aclararían y dejaría de llover.

Esa sentencia me dijo que ya estaba preparada para pasar ese capítulo, cerrar ese libro y empezar una nueva historia.

Fue así que entendí que sus heridas habían empezado a cicatrizar. Sólo me resta a mi, como parte presencial, tener siempre a mano lápices y libretas, porque su vida iba a reescribirse.

Personal

“¿Por qué tan personal?” Esta fue su pregunta, y yo sólo atiné a responder: 

Existen personas en el mundo que no temen mostrarse tal como son. A pesar de lo cruel que puede llegar a ser el mundo. Escribir es una vocación, una pasión y para realizarla se necesita dominar plenamente el tema que se pretende abordar. Y no conozco ningún tema con mayor profundidad que el de la vida de la mujer que veo en el espejo al despertar.

Sus temores, sus miedos, sus esperanzas, sus enojos y alegrías, son tan reales para mi que las siento en la misma piel.

Callar tantos sentimientos es malo para el alma. Acumularlos puede provocar rabias y hasta hernias. Tragarse el veneno puede contaminar… por eso se escribe, porque es la forma de gritar las cosas que molestan, de compartir los momentos positivos de la vida, de vivir a plenitud. Es la manera de escribir una autobiografía a partir de eternizar pequeños instantes. Para luego dentro de unos años poder sentarte a leerte a ti misma a través de las cosas que has vivido y escrito.