Insistir

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Me siento agobiada, que la situación me sobrepasa. Es posible que me justifique diciendo que «esto también pasará», pero es la única verdad que me creo capaz de creer.

Creo que ha llegado la hora se asumir la necesidad del cambio, de tomar control de la vida mía que no parece propia. Dejar de ser haragana permitiendo que la música decida el ritmo que bailo.

Empoderarme de mi propia existencia, de mis decisiones y acciones.

Sería una falsedad querer ser lo que fui. He evolucionado. Ya no soy la misma. Creo que por eso es el estancamiento emocional que actualmente enfrento.

Aún no termino de responsabilizarme de mi nuevo yo.

De comprometerme conmigo misma.

Me confieso cansada pero no vencida.

Mujeres equivocadas

Que difícil resulta para las féminas admitir que solo vivieron una ilusión. Entender que se dejaron envolver en una mentira que ellas querían creer y volver realidad. Linda y bien estructurada, pero una mentira al fin y al cabo.
Admitir que enamorarse así fue una equivocación. Admitir que las decisiones que tomaron no fueron las correctas, que cerraron los ojos entregando todo sin tomar las medidas de precaución idóneas.
Es entonces cuando el amor propio termina herido, por más que se sometan a estar atadas, sólo liberándose es cuando encuentran tranquilidad. Alejarse resulta menos doloroso que mantenerse a su lado. Ellos nunca dieron razones para seguir, para caminar la milla extra.

Al final nos damos cuenta que lo mejor era cambiar de piel, eso es lo único que nos da la paz y la tranquilidad que realmente merecemos y necesitamos.