Por olvidar

imglykit-exportSe me olvido que te había olvidado… Simplemente lo borré de mi memoria, por eso cuando regresaste fue tan fácil para ti envolverme nuevamente en tus redes…

Por olvidar que te había olvidado volví a creer en cada una de tus caricias… Volví  a desear tus besos…

Que contradicción. Me acordé de todo cuando te vi… todo volvió a mi… recordé las sensaciones que provocaron tus manos en mi piel… mis labios anhelaron nuevamente los tuyos… de mi boca un suspiro involuntario te hizo saber la falta que me hacías… mis ojos no lograron mantener como antes tu mirada… y hasta el rubor de mis mejillas se hizo presente… tal vez solo para darte la bienvenida.

Se me olvido que te había olvidado… y un vórtice de intensos recuerdos invadieron mi mente… Ella fue la culpable… Nunca dejo de estar en cada uno de nuestros encuentros. Esta vez no fue la excepción, el sentirla sobre mi fue posiblemente lo que reactivó esa parte de mi cerebro que estaba dormida.

Olvidé los resentimientos que tenía guardados, las rabias acumuladas y la dolorosa decepción que dejaste al marcharte. Olvidé que debía odiarte por tus mentiras y falsedades. Olvidé las noches de penas que me provocaste así como las lágrimas que por ti derramé. Olvidé los sueños destrozados y los planes tronchados que dejaste en mi camino.

Olvidé que te había olvidado y lograste tirar al suelo mis defensas. Olvidé que te había olvidado… y tal vez por eso tu recuerdo ahora es más reciente.

La historia de mi adiccion (2)

Salí a la sala mientras arreglaba mis ropajes, pero la sangre no fluía eficazmente a su cerebro. Me aprisionó contra una pared y continuo llenándome de besos mientras intentaba quitar el botón de mis pantalones. Con resistencia retrasé su avance. En el forcejeo terminamos en el suelo, revolcándonos. El en pos de desnudarme, yo tratando de evitarlo.

Una llamada lo desconectó de sus intenciones, dándome el tiempo necesario para poner cada botón en su lugar. Solo esos segundos fueron suficientes.

Al volver había regresado la calma e imitándome pasó al baño a refrescarse un poco. Para luego acompañarme en mi partida.

Nunca me había atrevido a referirme a lo que ocurrió esa noche. Posiblemente haya sido miedo a las cosas que descubrí de mi por lo que pasó con él.

Entiendo que ahí inició todo. Creo que ese incidente desencadenó en mí la predilección por ese tipo de encuentros. Desde entonces busco sentirme doblegada y sometida.

Es por ello que a lo mejor por eso siempre regreso. Para que me toque como ese día, que con sus manos inmovilice las mías. Que sus besos dejen rastros de sangre y fuego en mis labios.

El despertó mi adicción, convirtiendo su cuerpo en mi vicio. Me declaro adicta por convicción propia, por el egoísta placer que me embarga sentirlo sobre mí. Lo peor de todo es que ya lo acepto, no me resisto y no me apena confesarlo.

Ya está bueno de escribirles. Con estas líneas me despido. Tengo cita, hace dos meses que no estamos juntos… tiempo suficiente para desatar ese juego que nos place tanto y que mantiene nuestra adicción.