Una afinidad perenne

Un día los caminos de nuestra vida tomaron diferentes direcciones. La falta de independencia no nos permitió quejarnos. Lo asumimos y el tiempo nos paso por encima.
Un día… una década después… de la misma manera imprevista en que nos separamos así nos reencontramos. Y todo pareció ser simplemente una continuación de lo que habíamos dejado pendiente.
Ahora estamos una frente a la otra, diez veces más maduras; tú con una vida establecida; yo aún con mis locas relaciones intermitentes. A pesar de las disimiles situaciones seguía latente en nuestras almas ese afán de manchar con tinta las hojas blancas de papel.
Tú tan delicada; yo tan drástica. Tú con muchas libretas ya gastadas; yo iniciándome en el mundo cibérnetico.
Y aquí estamos dos años después de nuestra re-conexión, amantes de un proyecto que estando en pañales nos tiene ilusionadas como quinceañeras enamoradas.
A pesar de la afinidad nos toca admitir que hay cosas que han cambiado, y no solo nuestra edad. Cronos ha dejado huellas en nuestras vidas, algunas positivas, otras no tanto. 
 

y de la mejor amiga, ¿qué?

En cualquier parte del mundo y durante todas las décadas, las niñas aspiramos a tener una mejor amiga. Una alma gemela que desde otro cuerpo nos comprende y nos apoya. Nos encargamos de establecer relaciones de amistad que permanezcan desde el maternal hasta la vida profesional, pasando por el bachillerato y la universidad.
Durante el transcurso del tiempo pasamos por inevitables procesos de depuración. Múltiples situaciones son el resultado de los cambios de amistades. Mientras los cambios más simples vienen sólo por variación en la dirección, con otras los cambios son más drásticos. Como en los matrimonios se presentan ante incompatibilidad de caracteres, diferencias insalvables.
Las amigas de la universidad así como las de la oficina, tienden a ser relaciones de sólo los ambientes en donde las desarrollan. El día en que se termina la universidad o se cambian de trabajo, la relación cae en un proceso de congelación. Se reencuentran en las redes sociales o recuperan los números de contacto de esa vieja agenda, pero nada más.
De la mujer que asumes como tu mejor amiga esperas ciertas responsabilidades. Dentro de sus obligaciones están: Será tu paño de lágrimas incondicional. Maldecirá al hombre que te ignora. Estará dispuesta a recibir tu llamada a las tres de la mañana, y decirte que no importa que aún estaba despierta. Te prestará sus mejores galas sólo para que te veas regia para alguna cita importante. Acudirá contigo de emergencia a la manicurista cuando se te rompa alguna uña. Le cancelará a última hora a su novio con tal de acompañarte a la farmacia porque tienes una semana de retraso. Llorará contigo de la emoción cuando te entreguen el anillo, a pesar de haber ayudado al novio para la elección. Será la dama de honor de tu boda y la madrina alguno de tus hijos.
Todas buscamos desesperadamente alguna fémina, a la que podamos entregarle este alto grado de responsabilidad en nuestra vida.
Y es que ser la mejor amiga es un trabajo extenuante, con larguísimas horas extras, sin salario, ni vacaciones.
… y de la mejor amiga, ¿qué?
Exigimos tantas cosas… pero en realidad ¿estamos dispuestas a ser eso para nuestras amigas?
Nuestra amiga también requiere ser escuchada en lugar de escuchar. Necesita consejos en vez de aconsejar.
A veces nuestra “mejor amiga” necesita TENER una mejor amiga.