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Los errores que amamos

¿Por qué amamos tanto? ¿Por qué  duele amar así como lo hacemos?

¿Por qué seguimos haciéndolo si sabemos las consecuencias? ¿Qué nos motiva a tomas tantos riesgos?

No sé si fui ingenua al pensar que amarías igual con la misma fuerza de un huracán.
Fue mi culpa al final el quererte de más y tan sólo recibir la mitad.

Bajé la guardia y aposté el corazón. Tantas palabras y ninguna emoción.
Yo te quise y no te bastó, y aún te amo a pesar de que has sido mi peor error.

Y seguimos intentándolo una y otra vez. Siempre buscando el final feliz que nos vendieron en la niñez y en el que a pesar de nuestra edad, seguimos creyendo.

Un juego cíclico de nunca acabar… eso es amar.

 

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Variadas

Querer mucho

Hay que quererme mucho, para estar conmigo noche y día

Hay que quererte tanto como tú me quieres, vida mía

Hacer risa del llanto y tener el corazón de piedra

Hay que quererme mucho, para comprender tu extraño mundo

Hay que amar como un loco para ver montañas donde hay llano

Tú haces que yo vea peces de colores en mis manos

De mi vivir

Domingo en casa

Finalmente llegó el domingo en que nos dedicamos a hacer nada. No habían visitas pendientes, ni de realizar,  ni de recibir. Aunque faltaban cosas que arreglar en la casa, decidimos obviarlas. Simplemente invertimos el tiempo en nosotros mismos.

Nos levantamos cuando los cuerpos nos pidieron que dejaremos la cama. Directo a la cocina a preparar que desayunar. Un rato charlando en la mesa.

Pasé entonces al baño a resfrescarme el cuerpo. Al terminar lo encontré nuevamente en la cama, sólo que ahora hurgaba las actualizaciones de Twitter.

Me cubrí con interiores y me acosté a su lado en busca del candor de su cuerpo. Minutos después ya Morfeo se había encargado de nosotros y volvimos a caer en sus brazos.

Tiempo después, en horas de la tarde, cuando gastronomicamente necesitábamos energías fue que despertamos.

De mi vivir

Lo que aprendí

writing-thinking

8,760 horas, 365 días, 52 semanas, 12 meses, un año… Es mucho tiempo para lo que sea, para comer, para disfrutar, para reír, para aprender, para cambiar. Este 2012 he aprendido mucho y el aprendizaje me ha hecho cambiar.

He aprendido que las medias tintas y los paños tibios evitan sin sabores y malos ratos pero no resuelven los problemas.

He aprendido que ser franco y directo tiende a ofender y molestar a quienes te rodean.

He aprendido que defender las ideas en las que crees te conseguirá enemigos.

He aprendido que ante quién consideras importante tal vez seas desechable.

He aprendido que las heridas más profundas vienen de quién amas.

He aprendido que quién ama, perdona.

He aprendido que no hacer nada, es una decisión.

He aprendido que en quienes menos confías encontrarás verdaderos aliados.

He aprendido que un gesto tiene más significado que una respuesta.

He aprendido que en una respuesta de un niño cabe toda la sabiduría del mundo.

He aprendido que todo cae por su propio peso.

He aprendido que los amigos son fieles por decisión, no por imposición de un apellido.

He aprendido que hay sonrisas que sanan cualquier alma enferma.

He aprendido que la felicidad es una decisión propia que se mantiene día a día.

He aprendido que nadie en ningún momento tiene en su poder la verdad absoluta.

Del dia a dia

Mujeres

Hace unos días que he estado analizando la canción “Mujeriego” de José José donde se vanagloria de todas las mujeres que ha amado. Nunca las ha discriminado, sin importar raza, estatus social, profesión o edad, se declara públicamente adicto a ellas, aun cuando puede ser catalogado como “mujeriego” o “aventurero”, para el “todo lo bueno tiene cara de mujer“.

Asimismo realiza un listado donde etiqueta a las féminas: “Las que ríen, las que lloran, las que sueñan, las que aprenden, las que enseñan, las que viven con los pies sobre la tierra, las tranquilas, las de guerra“.

Lo curioso de todo esto, es que se encarga de agrupar a las hembras como diferentes, cuando esto es simplemente falso.

Las descendientes de Eva tenemos la facultad de desdoblarnos sin perder nuestra esencia. La madre puede ser estudiante; la colegiala puede ser comerciante; la amante puede ser cocinera; la maestra puede ser masajista; la escritora puede ser instructora de fitness; la doctora puede ser electricista; la abogada puede ser nadadora olímpica; la encargada del jardín de niños de noche se vuelve stripper… todo esto sin dejar de ser 100% mujer. Todo esto con carmín en los labios y tacones de aguja.

Triunfamos en lo que decidimos hacer. Somos exitosas sin importar la profesión. Y poseemos las mismas cualidades de nuestras abuelas: horneamos galletas, pegamos botones, desinfectamos la casa, cultivamos hortalizas en el huerto, bañamos a las mascotas, tendemos las camas, y enseñamos a nuestros niños a orar todas las noches.

Aun así, los hombres siguen buscando diferentes mujeres, sin lograr entender que una sola mujer puede asumir mil papeles diferentes a la vez.