Con dedicatoria

El regreso

melancolia

Regresar hizo que sentimientos de agonía y congoja cubrieran mi corazón llenándolo de recuerdos.

Aquella vez fue para decirte adiós, regreso después de más de dos años, y todo duele como aquella vez.

Esta vez tuve el valor de acudir a tu hogar. El lugar aún tiene tu olor y tu esencia. Todo me recuerda a ti.

Sigue siendo igual de doloroso descubrirte en cada esquina sabiendo que no estás… y que ya no estarás. ¿Qué puedo decirte para que dejes de doler?

En un acto enteramente masoquista, he aquí la canción con la que te despedí el 31 de diciembre de ese año.

Te extrañamos mucho.

Por circunstancias que no controlamos, regresé también al lugar donde se realizo tu acto de despedida. También ese rectángulo de cemento cerró mi garganta haciendo un nudo en mi estomago. Recordarte en ese día resulta doloroso.

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Con dedicatoria

Sentencia Definitiva

“Él ya no me quiere”, esas fueron las palabras que activaron mi radar, haciéndome entender que ya todo estaba dicho.

“Él ya no me quiere”, así aceptó de manera definitiva de que no volvería. Admito públicamente que pensé que sólo era una tormenta, que los cielos se aclararían y dejaría de llover.

Esa sentencia me dijo que ya estaba preparada para pasar ese capítulo, cerrar ese libro y empezar una nueva historia.

Fue así que entendí que sus heridas habían empezado a cicatrizar. Sólo me resta a mi, como parte presencial, tener siempre a mano lápices y libretas, porque su vida iba a reescribirse.

Con dedicatoria

Fe ciega

“Tienes demasiada fe”, esas fueron sus palabras exactas para definir mi accionar respecto a la relación que ya me envolvía. La misma a la que estaba entregada a mantener a flote.

“Tienes demasiada fe”, así se despidió de mi sin que me hiciera entender que era su despedida. No me permitió darle razones para no irse.

Me dejo llorando su partida y lamentando su ausencia sin saber que era definitiva.

Los meses han pasado inconteniblemente y como Penélope sigo esperándo. En las mañanas reviso mi bandeja de entrada con la esperanza secreta de recibir un correo suyo, donde con comentarios indecentes me recomiende una nueva página con matiz sexual.

Ya no hay conversatorios extensos donde haga análisis de mi personalidad basándose en lo estúpido de mis dudas.

No creo que me haya perdonado, en lo que asume que le he fallado. Su ausencia me lo confirma.

Mis planificaciones en la relación que detesta han continuado, siempre con el susto de que al contestar el móvil escuche su voz al otro lado dándome razones para olvidarme de todo.

Hoy no estoy tan segura de que continúe dándose una vuelta por el diario a ver las actualizaciones, a lo mejor no le hace falta pues le llegaran a su mail. Por si alguien puede enviarle mi mensaje dígale que como conclusión a estas líneas solo me resta decirle:

«Me haces falta. Te extraño.»

Del dia a dia

Andrés Cepeda

Hace unos cuantos días que me he entregado completamente, a escuchar una producción del super cantautor colombiano Andrés Cepeda. Las composiciones de “Día a Día” han llenado todas las horas posibles de mi tiempo, desde hace unos 5 días.

Y es que su música es digna de disfrutar. Le canta al dolor, al desamor… ¡con tambores!, bien bohemio. Con su voz como principal instrumento me hace degustar intensamente de cada estrofa que pronuncia.

Ese es el tipo de música que me gusta. La que goza sin escándalos, cuando cae la tarde y los rayos del sol tiñen el cielo y sus nubes de fuego, en una tertulia entre amigas, en un espacio apacible con el ser que se ama. Con vino tinto y quesos… así se disfruta a Andrés Cepeda.

Este estribillo es encantador. Lo comparto antes de que deleiten la canción completa.

“No tengo duda que tenerte fue un regalo, el deseo más ardiente y alocado, la vida es dura y tu amor fue demasiado. Sé que faltaron lunas y momentos a tu lado, yo no me quejo porque siempre algo se aprende, tú me enseñaste a ver mil cosas diferentes, no tengo duda te repito más bien suerte, de conocerte, tanto amarte y hoy perderte.”

Del dia a dia

Un día se acaba

Solo quería escribir una respuesta para esta entrada http://buscandoficio.wordpress.com/2012/01/23/ser-sordo-y-ciego-en-una-pareja/?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter&utm_campaign=Feed%3A+BuscandoOficio+%28Buscando+Oficio%29 pero luego de empezar no me pude detener. En una cuartilla terminó convertido lo que sería solo un comentario.

En honor a tu post, querido Luis Fernando.

Las relaciones no son fáciles. El paso de los años no nos hace más sabios ni más inteligentes, para asumir este tipo de compromiso.

El tiempo como pareja de alguien, no nos hace inmune a los desvaríos ni a las incongruencias.

Tú rompiste con 3 años, yo con 10… y te diré que no es una herida que se cierra porque sí. El día a día te llena de razones para pensar, cosas que te invitan a mirar hacia atrás y recordar.  

No nos queda nada más que asumir lo que ya se decidió, levantar la cabeza y lanzarse al futuro con los brazos abiertos, en búsqueda de nuevos tesoros.

El tiempo desgasta y más aún cuando no hay planes en común, cuando la monotonía llega a ser la tercera pata del trípode.

El amor, cual llama de una vela al aire libre, puede soportar alguno que otro viento, pero nunca las tormentas… se extingue, se apaga irremediablemente.

Y así lo que pudo haber sido idóneo, simplemente deja de ser lo que esperabas, lo que anhelabas, por lo que suspirabas y luchabas.