Territorio Conquistado

Tengo hambre de que me quieran.

Siento anhelos profundos de que sus brazos me rodeen la cintura haciéndome suya.

Quiero, durante una tarde lluviosa, escuchar su voz preocupado porque la soledad pueda envolverme.

Que sin importarle terceros, o lo que puedan llegar a comentar me bese apasionadamente al reencontrarnos luego de muchos días aislados. 

Sentirme prisionera de sus ojos al verme llegar, que con deseos reprimidos, no pida permiso y desnudándome vorazmente me haga el amor en el piso de la cocina.

Que al día siguiente me despierte rozando mis pechos con sus labios, haciéndome encender una vez mas.

Que se sonroje y busque mi mirada, cuando a lo lejos logre escuchar una estrofa de la canción con la cual me hizo el amor por primera vez.

Junto a él, me siento satisfecha, sabe exactamente lo que quiero, cuando, también como.

Cada esquina de mi cuerpo es territorio conquistado. Mi piel completa sucumbe ente solo un beso suyo. Mis defensas carecen de capacidad ante su presencia.

Como América ante Colón, así me siento ante él… desnuda y a punto de ser conquistada.

1ro de mayo del 2009
09:47 pm

Hablando de Contradicciones


Corre dijo la tortuga, atrévete dijo el cobarde,
estoy de vuelta dijo un tipo que nunca fue a ninguna parte.
Sálvame dijo el verdugo, sé que has sido tú dijo el culpable.
No me grites dijo el sordo, hoy es jueves dijo el martes
y tú no te perfumes con palabras para consolarme
déjame sólo conmigo,
con el íntimo enemigo que malvive de pensión en mi corazón,
el receloso, el fugitivo, el más oscuro de los dos,
el pariente pobre de la duda.
El que nunca se desnuda si no me desnudo yo,
el caprichoso, el orgulloso,
el otro el cómplice traidor.

A ti te estoy hablando, a ti, que nunca sigues mis consejos,
a ti te estoy gritando, a ti, que estás metido en mi pellejo,
a ti que estás llorando ahí, al otro lado del espejo,
a ti que no te debo, más que el empujón de anoche
que me llevó a escribir esta canción.

No mientas dijo el mentiroso, buena suerte dijo el gafe,
ocúpate del alma dijo el gordo vendedor de carne,
pruébame dijo el veneno, ámame como odian los amantes.
Drogas no, dijo el camello, cuanto vales dijo el ganster,
apunto de rendirme estaba a un paso de quemar la naves,
cuando al borde del camino,
por dos veces el destino que hizo un guiño en forma de labios de mujer.

Nos invitas a una copa, yo te secaré el sudor,
yo te abrazaré bajo la ropa.
Quien va a dormir conmigo, ni lo sueñes contestó,
una indignada, y otra encantada no dijo nada y sonrió.

Corre, dijo la tortuga
JS

05 de abril del 2009

07:53 PM