La lista de Sabina es larga.
Hay cosas que defiendo, otras no.
Dentro de las que si me tocan la puerta y me mantienen la esperanza, tenemos: “Memorias, amigos, trenes, risas bares, duda y fe. Silencios y razones. Costumbres, pudores, jadeos, locura deseo. Nostalgia, piedad, perfume. Libros y besos. Ropas de domingo, nubes de verano. Revistas. Melancolía. Biblia. Poetas”.
Destaco de sobremanera:
El lujo de no tener hambre (es un lujo poco valorado)
Un alma en oferta que nunca vendimos. (Si respiramos aún sigue siendo nuestra)
Abuelos que siempre ganaban batallas. (Historias para ir a dormir que nunca nos molestamos en confirmar).
Caminos que nunca llevaban a Roma. (pero siempre nos llevaban a algún lugar.)
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