to-give

El altruismo ayuda. Es cierto. Lo admito y me toca confesarlo.

Enfocarse en los problemas de los demás ayuda ante el malestar anímico. Que no se confundan mis palabras. No hablo de hacer preguntas incomodas o de lanzar un cuestionamiento de 50 preguntas intimas, que solo por morbo interesarían saber.

Solo hablo de irte al parque y jugar en los columpios con los niños. De pelarte las rodillas mientras intentar enseñar a tu primo adolescente a montar patines. Echarle de comer a las palomas. Ofrecerte a organizar los antiguos LP’s de tu tía solterona. Involucrarte en las actividades de la confesión religiosa de tu preferencia. Cualquier cosa es válida, con tal de no quedarte a solas y en silencio contigo misma. Cualquier excusa para no pensar, vale la pena.

Además así cumplirás una doble función, bajo el quehacer cristiano. “Hay más felicidad en dar, que en recibir”, dice Hechos 20:35.

Creo que aquí el enfoque es el desprendimiento, ya sea físico o espiritual. Es dejar ese afán de tener y poseer… y simplemente dar, desinteresadamente a otros.

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