El ritmo tan pegajoso de esta canción es capaz de sacarme del más profundo trance, para alegrarme los minutos que dura. Y si tiene mucha razón:

Las penas se van bailando.

“Que le des hasta abajo con cintura, y que no lo dejes de mover.
Que no te gane la tristeza aunque te hayan herido el corazón
¡Anda! Tienes que pararte  y que el mundo no se te acabó.
Se te nota en la cara que tiene el virus del mal de amor”
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