Bodas Reales

Hojeando una revista he encontrado un reportaje de las historias de amor entre herederos a tronos y plebeyos. En la última década dos matrimonios han llenado los titulares de las revistas de la “sociality”: los ya maduros: príncipe Felipe de Borbón y Letizia Ortíz y más jóvenes: Guillermo de Inglaterra y Catherine Middleton.

La Princesa de Asturias, doña Letizia, asumió ese título en el 2004 al contraer nupcias. En 2005 nace su hija Leonor y dos años después se anuncia el nacimiento de Sofía. Ambas sucesoras en la línea sucesoria de la Corona española.

Dentro del pasado no “real” de Letizia se mencionan problemas con drogas y escándalos sexuales, así como hacer un topless para un disco de Maná.

Su colega británica, Catalina duquesa de Cambridge, asumió ese título tras su matrimonio en el 2011. Cabe destacar que siendo su actual esposo el hijo mayor de nuestra recordada y querida “Lady Di”. El año pasado la Clarence House anuncio que esperaba su primer hijo.

De su pasado se dice que ha tenido algo con los dos hermanos. Primero fue tras el príncipe Harry y no funcionó. Después lo intentó con Guillermo y ya conocemos el resultado. Hubo un tiempo en el que siempre estaba cerca de los príncipes. Se notaba lo que buscaba.

Plebeyas, sin ningún tipo de descendencia noble, asumen notoriedad real al casarse con príncipes herederos, pero tienen algo en común. Las damas antes de casarse firmaron un contrato prenupcial donde renuncian, en caso de divorcio, a la custodia de sus hijos. Si han leído correctamente para lograr ser princesas, deben negar su derecho a la tutela de sus hijos si se llegan a divorciar.

He aquí donde mi cerebro toca la sirena de alarma. A Kate y a Letizia parece que los genes maternos no se les han activado. Mi madre y mis amigas con hijos confiesan, al comentarles esta situación, que esta situación es simplemente inaceptable. Acepto que algunas mujeres declinen la maternidad por decisión propia, pero estas, ¿en que basan su decisión?.

No sé, posiblemente mi planteamiento carece de lógica. Es sólo que Disney nos ha hecho mucho daño con eso de implementarnos el interés de un día encontrar al “príncipe azul”. Al parecer ellas los han encontrado y deben aferrarse a ellos CONTRA VIENTO Y MAREA, para no perder los retoños que con ellos engendren.

Esta latina, de sangre ardiente que redacta las líneas, renuncio irrevocablemente a sus aspiraciones a ser princesa (si alguna vez las tuve). Prefiero ir a la playa a presentarle al mundo mi nada ideal cuerpo, pues hace meses que perdí mis 90-60-90 pero continúo enamorada de lo que veo en el espejo. Cuando tengo ánimos me encanta ir al salón de belleza, a tomarme unas cervezas mientras llega mi turno. Adoro ser normal, sin pose ni protocolo. Y aunque ya no lo hago con la misma frecuencia que antes, pues soy señora, sigo sentándome en un “contén” a hacer “coro” con los “tigueres”.

http://www.ardemagazine.com/arde/?p=51639

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