El desconocimiento te hará feliz”, con esa frase la felicité por su inminente matrimonio. Mis palabras no demostraron tristeza, sino más bien, cierto tono de conformidad.

Enfrentas en tu vida cambios dignos de sopesar antes de ser sometidos. Él es de fácil trato y afable. De sonrisa constante y con disponibilidad para ayudar. Siempre te tiene pendiente y nunca oculta ante los demás el honroso lugar que ocupas en su vida. Aún así nunca bajes la guardia. No espero que andes como histérica revisando los aromas de sus camisas, pero cuando los cálculos no empiecen a cuadrar, no esperes a un contable que te los verifique. No te pierdas tras su sombra. Serás su esposa y tu lugar es a su lado, acompañándole. Que tu placer por complacerle no permita que se pierda el brillo en tu mirada. Olvídate de ostentar una casita de muñecas e invierte tu tiempo divirtiéndote con los tuyos. Decídete a vivir los días, que soleados, te hagan feliz. Los momentos sombríos entraran sin ser invitados, tendrás que sobreponerte a ellos y utilizarlos para fortalecerte. Se inteligentemente bruta y serás feliz”.

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