Un día los caminos de nuestra vida tomaron diferentes direcciones. La falta de independencia no nos permitió quejarnos. Lo asumimos y el tiempo nos paso por encima.
Un día… una década después… de la misma manera imprevista en que nos separamos así nos reencontramos. Y todo pareció ser simplemente una continuación de lo que habíamos dejado pendiente.
Ahora estamos una frente a la otra, diez veces más maduras; tú con una vida establecida; yo aún con mis locas relaciones intermitentes. A pesar de las disimiles situaciones seguía latente en nuestras almas ese afán de manchar con tinta las hojas blancas de papel.
Tú tan delicada; yo tan drástica. Tú con muchas libretas ya gastadas; yo iniciándome en el mundo cibérnetico.
Y aquí estamos dos años después de nuestra re-conexión, amantes de un proyecto que estando en pañales nos tiene ilusionadas como quinceañeras enamoradas.
A pesar de la afinidad nos toca admitir que hay cosas que han cambiado, y no solo nuestra edad. Cronos ha dejado huellas en nuestras vidas, algunas positivas, otras no tanto. 
 
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