Hay cosas que queman dentro del alma. Sólo intento evitar el incendio.

La historia de mi adiccion (2)

Salí a la sala mientras arreglaba mis ropajes, pero la sangre no fluía eficazmente a su cerebro. Me aprisionó contra una pared y continuo llenándome de besos mientras intentaba quitar el botón de mis pantalones. Con resistencia retrasé su avance. En el forcejeo terminamos en el suelo, revolcándonos. El en pos de desnudarme, yo tratando de evitarlo.

Una llamada lo desconectó de sus intenciones, dándome el tiempo necesario para poner cada botón en su lugar. Solo esos segundos fueron suficientes.

Al volver había regresado la calma e imitándome pasó al baño a refrescarse un poco. Para luego acompañarme en mi partida.

Nunca me había atrevido a referirme a lo que ocurrió esa noche. Posiblemente haya sido miedo a las cosas que descubrí de mi por lo que pasó con él.

Entiendo que ahí inició todo. Creo que ese incidente desencadenó en mí la predilección por ese tipo de encuentros. Desde entonces busco sentirme doblegada y sometida.

Es por ello que a lo mejor por eso siempre regreso. Para que me toque como ese día, que con sus manos inmovilice las mías. Que sus besos dejen rastros de sangre y fuego en mis labios.

El despertó mi adicción, convirtiendo su cuerpo en mi vicio. Me declaro adicta por convicción propia, por el egoísta placer que me embarga sentirlo sobre mí. Lo peor de todo es que ya lo acepto, no me resisto y no me apena confesarlo.

Ya está bueno de escribirles. Con estas líneas me despido. Tengo cita, hace dos meses que no estamos juntos… tiempo suficiente para desatar ese juego que nos place tanto y que mantiene nuestra adicción.

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6 comentarios

  1. jackchatterley

    Fascinante, muy sensual, aunque eso de “me despido” me pone triste… snif, snif… 😦

    1 julio, 2012 en 3:51 am

    • Debo de despedir una historia para poder dar paso a la siguiente…
      ¿Estas deacuerdo Jack? 😉
      Agnyez!

      1 julio, 2012 en 10:37 pm

      • jackchatterley

        Absolutamente!

        2 julio, 2012 en 9:37 am

  2. Ese placer araña los cielos. Intenso, sofocante y sólo queda quieto cuando ya no hay nada dentro, sólo el placer del reposo y los mimos. Un abrazo Rub

    1 julio, 2012 en 12:54 pm

    • ¡Que bien comprendes mis sentimientos!
      “Solo el placer del reposo”….. WAO O_o
      Gracias, mis afectos Ruben.
      Agnyez!

      1 julio, 2012 en 10:42 pm

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