Hay cosas que queman dentro del alma. Sólo intento evitar el incendio.

La historia de mi adiccion (1)

El motivo de visitarle fue puramente social, apoyarle en los momentos que vivía. Hacerle compañía, pasar tiempo juntos.

Conocedor de mis gustos me preparó café y sirviéndolo en la sala charlamos sobre los últimos acontecimientos.

La química que permanece aún entre nosotros cada vez se hizo más fuerte y evidente. Con su mirada quitó cada pieza de ropa que cubría mi piel. Evité las insinuaciones de sus frases y esquivé su mano cuando acariciaba la mía.

No fui capaz de prever la intensidad de los sentimientos que le embargaba. Nunca pensé que levantarme a llevar las tazas de café a la cocina desataría toda esa vorágine.

No sentí sus pasos al seguirme. Intempestivamente me tomó de la cintura y apretando nuestros cuerpos, comenzó a besarme con la convicción de que no existía mañana. Lo admito, cedí ante sus besos, no puse resistencia alguna. Me encantó la manera en que sus labios recordaban aún como interactuar con los míos. Me gustó sentirlo conmigo, disfruté lo que me hacía sentir.

Mientras me besaba, sus manos no estuvieron quietas. Hurgaron dentro de mi blusa, buscando mis pechos. Hizo a un lado mi brassier y despertó mis pezones que ansiaban secretamente ese reencuentro. No quedó espacio en mi cuerpo que sus manos recorrieran. Anduvo cada centímetro de mí.

Lo admito, sucumbí ante sus toqueteos en mi piel, sus labios en mi cuello, su aliento en mi rostro. Pero desperté y recordé que carecía de un título que le permitiera esas facilidades.

Le pedí que se detuviera, que le deseaba también, pero no es correcto. Habíamos terminado, esto no debía ser, no quería más heridas mutuas. Siguió besando mi rostro y mis pechos, mientras yo lo alejaba de mi cuerpo.

Continua…

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9 comentarios

  1. Qué dificil es pensar cuando la pasión se desborda. En esos momentos no hay titulos… solo se es hombre y mujer… bella noche tengas

    20 junio, 2012 en 10:40 pm

    • El supuesto “pudor” o la denominada “moral” que a las damas nos inyectan desde el naciminento por momentos nos obligan a retroceder ante los deseos y los placeres. Creo que eso fue lo que paso en ese momento.
      Agnyez!

      20 junio, 2012 en 10:47 pm

  2. Recién duchado y ya necesito otra remojada… a ver donde puse el hielo…

    21 junio, 2012 en 3:30 am

    • Es normal, hoy empieza el verano… y ya la temperatura esta muy ardiente.;) Agnyez!

      21 junio, 2012 en 9:20 pm

  3. Makinay

    Bello relato muy bien contado.

    21 junio, 2012 en 4:42 am

  4. Reblogged this on Un puñado de canicas.

    22 junio, 2012 en 1:24 pm

  5. Bello relato que ¿continúa? Lo seguiré, como estoy siguiendo tu blog y te estoy invitando a que visites el mío y los sigas. Más de algo en él te interesará, podría apostarlo. Saludos. Felicidades.

    23 junio, 2012 en 9:38 pm

    • Asi es mi caballero, existe una segunda parte para esta historia… Esta inconclusa.
      Es un honor que me siga, espere lo mismo de este lado.
      Gracias.
      Agnyez!

      23 junio, 2012 en 9:53 pm

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