Hay cosas que queman dentro del alma. Sólo intento evitar el incendio.

Tóxicos

La historia se fue haciendo cada vez más extraña entre ellas. La distancia fue inmiscuyéndose sin que nadie entendiera. Físicamente se mantenían juntas mientras sus almas se alejaban irremediablemente. Cada una se enfocó en los proyectos personales que no eran del agrado de la otra… A lo mejor inconscientemente ese fue el inicio del fin. Ambas estaban dispuestas a ser el apoyo de la otra, pero cada una se encerraba en sus asuntos propios.

Los temperamentos que ostentaban eran fuertes. Tanto que sólo se lograba la unidad cuando una de ellas se callaba, mientras la otra hacia los comentarios mordaces.

Ante esta situación lo más lógico es pensar, ¿realmente son amigas?, ¿Por qué el afán de mantener esa relación “amor-odio”? ¿Es suficientemente fuerte lo que las une como para hacer que ese barco se quede flotando?

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8 comentarios

  1. jackchatterley

    A veces, cuando la lógica no puede, la paradoja lo consigue…

    27 mayo, 2012 en 3:24 am

  2. Aitor González

    Realmente SI son amigas, lo que pasa es que cada una está en una fase de cambio que es diferente para cada una. Es buen momento para separarse y darse tiempo la una a la otra. Cuando se reencuentren de nuevo, porque lo harán, la vida les habrá cambiado a las dos para mejor, y la amistad podrá seguir, ya no de la misma manera, pero no de una mala manera. Lo digo porque esto me ha sucedido a mi, y hace poco me reencontré con la otra persona que yo daba por perdida.

    27 mayo, 2012 en 10:44 am

    • Dejemos correr el tiempo entonces y veremos.
      Agnyez

      27 mayo, 2012 en 9:05 pm

  3. Separarse es duro, lo es de un amante, de una pareja pero de una amistad también. A veces, me pregunto si no lo será más, mucho más incluso. Puedes recuperar la ilusión en otros brazos, puedes sentir que tus caderas se vuelven locas cabalgando de nuevo en otro cuerpo, que tus oídos se vuelven a regalar con parecidas noñerías dichas con otras voces pero… a ese amigo con el que lloraste la muerte de tu padre, al que consolaste por su primera desilusión amorosa, con el que te retaste a leer el Quijote o Así habló Zaratrustra, con la que te enseñó a disfrutar con el ballet o el cine francés, aquellos con los que recorrías los bares filosofando y flotando, con los que emprendiste tus primeros viajes sin padres, con los que ensayabas bromas y chistes, quién te acompañó a la primera entrevista de trabajo, quién te prestó su cama para tus primeros escarceos amorosos yéndose a pasear a tu perro… ¿quién puede sustituirlos?. Imposible.

    27 mayo, 2012 en 1:57 pm

    • Que cada cosa sea puesta en su lugar entonces.
      Agnyez

      27 mayo, 2012 en 9:07 pm

  4. Pues yo me fui un poco más allá del fondo de estas palabras y he llegado a la conclusión de que a veces suele confundirse la costumbre y recurrencia, con un verdadero sentimiento de amistad; Mas, lo que realmente te hace ver que tienes a un amigo delante de ti, es cuando en el puedes ser lo que eres, sin tapujos, sin reservas y sin sentirte atacado, aunque el mismo de vez en cuando te hable duramente y te diga las cosas que no quisieras escuchar, aun sabiendo dentro de ti que tiene toda la razón, y que no sólo lo hace para herirte, porque simplemente no comparta ni respete tus criterios.

    1 junio, 2012 en 8:31 am

    • Tan certeras tus palabras como espada de doble filo. Tan dificil de hacerlas realidad.
      Agnyez!

      3 junio, 2012 en 5:11 pm

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