Hace unos días que he estado analizando la canción “Mujeriego” de José José donde se vanagloria de todas las mujeres que ha amado. Nunca las ha discriminado, sin importar raza, estatus social, profesión o edad, se declara públicamente adicto a ellas, aun cuando puede ser catalogado como “mujeriego” o “aventurero”, para el “todo lo bueno tiene cara de mujer“.

Asimismo realiza un listado donde etiqueta a las féminas: “Las que ríen, las que lloran, las que sueñan, las que aprenden, las que enseñan, las que viven con los pies sobre la tierra, las tranquilas, las de guerra“.

Lo curioso de todo esto, es que se encarga de agrupar a las hembras como diferentes, cuando esto es simplemente falso.

Las descendientes de Eva tenemos la facultad de desdoblarnos sin perder nuestra esencia. La madre puede ser estudiante; la colegiala puede ser comerciante; la amante puede ser cocinera; la maestra puede ser masajista; la escritora puede ser instructora de fitness; la doctora puede ser electricista; la abogada puede ser nadadora olímpica; la encargada del jardín de niños de noche se vuelve stripper… todo esto sin dejar de ser 100% mujer. Todo esto con carmín en los labios y tacones de aguja.

Triunfamos en lo que decidimos hacer. Somos exitosas sin importar la profesión. Y poseemos las mismas cualidades de nuestras abuelas: horneamos galletas, pegamos botones, desinfectamos la casa, cultivamos hortalizas en el huerto, bañamos a las mascotas, tendemos las camas, y enseñamos a nuestros niños a orar todas las noches.

Aun así, los hombres siguen buscando diferentes mujeres, sin lograr entender que una sola mujer puede asumir mil papeles diferentes a la vez.

Anuncios