Quise cortar la flor
más tierna del rosal,
pensando que de amor
no me podría pinchar,
y mientras me pinchaba
me enseñó una cosa
que una rosa es una rosa es una rosa…

Y cuando abrí la mano
y la dejé caer
rompieron a sangrar
las llagas en mi piel
y con sus pétalos
me las curó mimosa
que una rosa es una rosa es una rosa…

Pero cuanto más me cura,
al ratito más me escuece,
porque amar es el empiece
de la palabra amargura. 

08 de febrero del 2009 — 09:17 PM 

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