Admito que no lo busqué y que tampoco lo propicié…. el ambiente se hizo solo…

Una canción idónea en la radio. Una botella de vino a medio terminar.

La melancolía llegaba a la cita que le había convidado la nostalgia.

La frase llego sola a mi mente…. “Y tú… ¿dónde estas?.

Serví tu copa albergando la esperanza en el corazón de que las redes sociales te motivarían a asistir a mi encuentro.

Me quede esperando a que tocaras mi puerta.

Y el reloj en la pared, siguió marcando el paso del tiempo… y tu ausencia se hizo perpetua.

Mi copa ya quedó vacía, mientras que la tuya sigue esperando a que llegues”.

¡No es nada! solo otra botella de vino que me tomo sin tu compañía.

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