Hay cosas que queman dentro del alma. Sólo intento evitar el incendio.

¿Novias Fugitivas?

Con el título de “Runaway Bride” (Novia Fugitiva, en español) Richard Gere y Julia Roberts llevaron a la pantalla grande en 1999 una exitosa comedia romántica.
En la misma nos narra como Maggie se ha comprometido ya con cuatro hombres totalmente diferentes: un entrenador de futbol, un escalador de montañas, un coleccionista de mariposas, un mecánico y a todos los deja plantado en el altar… literalmente.
Un apuesto periodista newyorkino se entera y va tras la noticia, se involucran tanto que también lo dejan plantado. Con la única diferencia que es el indicado… Lo que obliga a Maggie a ir a New York en su búsqueda y con toda la determinación de pedirle matrimonio…
¿Es ese el destino final de las mujeres de mi generación?
Paso a explicar:
Las mujeres de mi generación actualmente ya no creemos en cuentos de hadas, ni en apuestos príncipes que nos liberan de torres altas. Estamos muy ocupadas aprendiendo a manejar los nuevos programas informáticos que diariamente son publicados.
Nuestro tiempo, ahora, hay que distribuirlo entre el trabajo y el diplomado que realizamos en horas de la noche, todo esto mientras vigilamos que no se nos pase la fecha de depositar la documentación reglamentaria para la maestría que anhelamos en España.
Nuestros sueños ya dejaron de ser los de casarnos con un médico, un abogado o un arquitecto, ya no queremos eso… Queremos ser dueñas de nuestros destinos, que nada esté escrito ni predeterminado.
¿Estaremos llenándonos de diplomas y estudios extras sólo por evitar matrimonios forzados? Matrimonios impuestos porque somos la única de las primas que queda soltera… porque ya estamos saliendo de la veintena… porque ya nuestros padres quieren nietos… porque no es bueno criar tan viejas… porque ya se no está yendo la guagua.
Sorry! Las mujeres de mi generación nos hemos vueltos inmunes a ese tipo de comentarios depresivos y ofensivos… Como dirían los mexicanos “Nos vale madre” lo que opinen de nosotras…
Sólo pretendemos ser felices, a nuestro ritmo y a nuestro espacio, sin imposiciones ni obligaciones. Así que no nos hace falta hacer como Maggie y esperar a ver a ese hombre parado frente al altar al lado del sacerdote para darnos cuenta de que no es el indicado, o que no es nuestra hora…
Pero, aún así no está de más tener un par de tenis cerca… solo por si acaso!  😛
divagaciones de una feminista aspirante a geisha…
31 de diciembre del 2008 11:33 PM
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