Valentina llegó a la familia sin que la esperáramos. Vino a recordarnos que la voluntad de Jehová está por encima de todos los adelantos médicos y las expectativas de los seres humanos.
A nuestra casa arribó faltándole 5 días para cumplir su tercer mes de vida. Llegó justo en el momento en que todos necesitábamos una nueva ilusión que nos hiciera sentir que aún seguimos siendo familia.
A partir de hoy, los biberones, las papillas y los pañales son los elementos que engalanarán nuestra existencia.
Ahora, me toca aprender con ella, para cuando mi vientre se convierta en cuna y me toque demostrar que el milagro de la vida es sólo del Creador.
 
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