Renuncié a esa paz que me dabas día tras día, a cambiar mis penas por tus alegrías y a ese amor que tú me diste con garantía.  
Renuncié a esa flor que tú me diste cada mañana, a vivir constantemente enamorada, a soñar juntos los dos de madrugada.  
Renuncié a tus ojos, a tus brazos, a tu boca, a tu risa, a tu loco proceder, a tus besos, con los que me volvía loca, a la fuerza con tú me haces querer.  
Renuncié a la luz que tú me diste cuando estuve a oscuras, a descubrir que esto era amor y no una aventura, a encontrar limpio el camino de la duda, renuncié.
Yo sin ti seré un barco a la deriva, una más de las que van por ahí perdida y sin ti sentido no tendrá mi vida.
08 de septiembre del 2008
01:15 PM
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