Ayer fue mi cumpleaños número 26.

Por razones religiosas y de conciencia no suelo celebrarlos. Total, todos los demás días si son en realidad dignos de celebración. El 6 de septiembre no.

Mis compañeras de oficina siempre tan tercas como mulas, me hicieron algunos presentes. Todo esto a pesar de saber muy claramente que no me gusta.

Ante toda esa ignorancia de mis deseos, vienen a mi mente unas preguntas, ¿Por qué es tan difícil respetar la opción de una persona? Especialmente si sus concepciones son diferentes a las que todo el mundo asume que deberían ser… Para mi es más importante la opinión personal a la colectiva. No hay variedad cuando todas las personas actúan exactamente igual a los otros. ¿Por qué el afán de ser como una oveja de una manada? ¿Por qué molesta tanto, la individualidad?

En una segunda intervención explicaré que significa este año número 26 para mí. Mejor dicho, qué implica.

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