Ahora requiero hablar. Ahora necesito poder dormir tranquila, pero sacando antes la rabia y el malestar que tengo dentro.

No hay con quien. Repaso nuevamente la lista de contactos del móvil, sólo para confirmar lo que sospeché desde un principio, no hay nadie.

Me tocará irme a la cama con todo este asunto atragantado en la garganta. Y pensar que suelen preguntar el por qué del aislamiento.

Sin más preámbulos, simplemente buenas noches.

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